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El 'Zeta' y el 'Mae', los más buscados de la foto analógica

- 08 de Enero de 2017 - 00:00
Ambos jóvenes impulsan el proyecto F11, un registro audiovisual de fotógrafos que eligen realizar su trabajo con procesos químicos. Viajan en una combi Volkswagen.
Fotos: Miguel Jiménez/El Telégrafo

Sebastián Fernández y Juan López, chilenos, recorren América Latina para documentar este trabajo.

El primero de agosto, los fotógrafos chilenos Sebastián Fernández, el ‘Zeta’, y Juan López, el ‘Mae’, partieron desde Santiago de Chile en una combi Volkswagen, a la que llamaron La Colorina, para recorrer varios países de América Latina y Centroamérica con un solo propósito: documentar el trabajo que desarrollan los fotógrafos que se aferran al proceso analógico para tomar y revelar las imágenes. Desde que dejaron su país, la combi se transformó en una casa ambulante.

Juan y Sebastián, 2 jóvenes entusiastas, forman parte del proyecto F11.com que, como ellos describen, está centrado en el encuentro con el otro; el otro símil y el otro diferente.

El proyecto F11 es un registro audiovisual de fotógrafos que eligen realizar su trabajo con procesos químicos.

En su trayecto encontraron, a pesar de que predomina la tecnología digital, a muchos fotógrafos que mantienen esta técnica que exige trabajo manual y más tiempo que el procedimiento con las cámaras digitales. Además, demandan conocimientos sobre el comportamiento de los químicos y sus formas de uso.

En la combi cruzaron el desierto y se encontraron con un fotógrafo en Antofagasta, y luego con otro más en Arica en el Museo Interactivo de la Luz.

En Perú, en Arequipa, conocieron a Andy Palomino y después visitaron el Centro de la Imagen en Lima. “En este primer recorrido nos dimos cuenta que la fotografía química o analógica está viva”.

Juan indica que los fotógrafos que mantienen el proceso químico lo hacen por diferentes razones, como la posibilidad de pensar mejor la fotografía y por los efectos que esta tiene.

“Con el proceso analógico, las personas tienen que concebir la imagen mucho antes de sacarla. En cambio con la tecnología digital, las personas toman la foto y la miran; lo hacen una y otra vez, de manera casi automática”. Para ellos, el proceso analógico es más reflexivo y hasta filosófico. Es así que la tecnología digital no ha podido superar a la analógica en lo que respecta a la calidad de la imagen.

Sobre este tema Gustavo Rivas, coordinador del Taller de Fotografía de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en México, señaló en una publicación que “lo análogo tiene un encanto que a los fotógrafos nos anima, nos llama, para el caso de la aparición de las imágenes en el papel fotográfico, dentro de un cuarto oscuro, donde ocurre lo que se llama un enamoramiento”. Para Daniel Rodríguez, aficionado a la fotografía analógica, disparar en analógico lo transporta a la esencia de la fotografía clásica.

Considera, además, que recurrir a esta técnica ayuda a reencontrarse con “todo lo bueno” que la fotografía digital ha borrado. En la fotografía analógica no existe Photoshop que ayude a arreglar los descuidos con los parámetros de exposición o que mejoren la composición.

En su largo periplo, los jóvenes chilenos llegaron también a Ecuador. Su primera parada fue la capital azuaya, donde encontraron a muchos profesionales involucrados con este procedimiento fotográfico.

En Cuenca —según relatan— encontraron a Pepe Peláez, de 82 años, que se dedica a realizar ampliaciones analógicas. También conversaron con Fabiola Cedillo, una joven que impulsa un movimiento de fotógrafos análogos en Cuenca.

Fabiola es escultora, fotógrafa y educadora artística. Cursó una maestría en fotografía en Madrid, España, y posee reconocimientos y premios nacionales e internacionales.

Después de visitar la capital azuaya y documentar el trabajo que estos fotógrafos realizan, viajaron a Guayaquil.

En esta urbe, conocieron a Fabricio Medina, Eduardo Jaime (especializado en fotografía análoga a color) y a Fabián Peñaherrera (quien se ha dedicado a tomar fotos que dan cuenta de la historia del Puerto Principal).

Durante su recorrido por estas ciudades, Sebastián y Juan constataron que la fotografía análoga tiene muchos adeptos, a pesar de que no es sencillo conseguir los insumos para el revelado, por ejemplo.

Ellos también constatan la falta de químicos para realizar su reporte fotográfico de las ciudades que recorren y de los profesionales que conocen.

Estos 2 chilenos revelan las fotos con químicos que reciclan y con el agua que pueden conseguir en el trayecto. Como los químicos no siempre consiguen negativos de calidad, deben aceptar las deficiencias del químico reciclado como parte de su proceso creativo. Este viaje, según dicen, apenas ha empezado. Después de Ecuador tienen previsto visitar Colombia, Panamá, Honduras, Guatemala y México. En sus planes también esperan viajar a Estados Unidos, país al que consideran la cuna de la foto callejera. (I)

Los fotógrafos consideran que con el proceso analógico, las personas tienen que concebir la imagen mucho antes de sacarla, lo que no siempre ocurre con la técnica digital.

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