Domingo, 30 Octubre 2016 00:00 Séptimo día

Ciudadanía

El patrimonio de Vintimilla está en sus cosas antiguas

En su negocio habilitó un espacio para conservar sus colecciones. Incursionó en la filatelia , en la colección de billetes, pero lo que más destaca  son las cámaras fotográficas de rollo.
En su negocio habilitó un espacio para conservar sus colecciones. Incursionó en la filatelia , en la colección de billetes, pero lo que más destaca son las cámaras fotográficas de rollo. Foto: Fernando Machado/ El Telégrafo

Monedas, billetes, estampillas, cámaras fotográficas y relojes son algunas de las piezas que desde hace décadas colecciona.

Diana Vera López

En su local, Patricio Vintimilla, no solo tiene los artículos de su negocio, también conserva piezas especiales que colecciona desde hace varias décadas.

Coleccionar depende del gusto de cada persona. Algunas se centran en un objeto en particular como monedas, billetes, estampillas, por ejemplo. Sin embargo, Vintimilla, de 68 años, se considera un “coleccionista universal”.

Habilitó en su negocio un espacio para conservar y mostrar su colección de cámaras fotográficas, relojes de bolsillo, billetes y monedas, aunque prefiere guardar estas últimas. “Yo ando metido en todo, en numismática, filatelia, algo de billetes, cámaras. No me he encasillado en una sola cosa, pero hay gente especializada que solo se ha dedicado a la filatelia, otros solo a las obras de arte”.

Esta afición, a la que Vintimilla califica como un “pasatiempo cultural”, empezó desde niño, a través de su tío. “Se llamaba Paulino Vintimilla, fue uno de los pioneros en Cuenca para rescatar las obras de arte que en muchos casos por desconocimiento la gente quemaba o destruía, entonces él empezó a coleccionar y yo de niño observaba eso y me preguntaba por qué él guardaba estas vejeces. Entonces, de niño, aprendí eso y desde aquella época empecé a comprar algunas cosas para guardar”.

Recuerda que los primeros objetos que se dedicó a coleccionar eran piezas arqueológicas, pero “con el pasar del tiempo hubo necesidad de ir conociendo y perfeccionando los conocimientos”.

Incursionó en la filatelia, que es la afición por coleccionar los sellos postales y de la que aún también mantiene una pequeña recopilación. “No profundicé mucho porque uno de los más grandes filatelistas de Cuenca es mi cuñado, Claudio Albornoz”.

También se dedicó a la numismática, a coleccionar billetes y monedas. Actualmente tiene una amplia compilación de monedas de diferentes países, de diversos años y materiales. Desde piezas romanas hasta macuquinas (monedas acuñadas toscamente en forma manual y a golpes de martillo), pero conserva con mayor cuidado aquellas piezas de oro.

Explica que se requiere de mucho dinero para tener colecciones numismáticas completas. “Solo para tener una colección más o menos buena del Ecuador se necesitaría sobre los $ 300 mil, porque hay monedas que son carísimas”.

Según Vintimilla el precio de cada moneda es relativo y depende de varios factores, aunque reitera que las piezas valen más cuando el número de ejemplares es menor. “Yo puedo tener unas 2 mil monedas, pero de las 2 mil, 100 son valiosas o 50 y las demás se tornan comunes”.

En su vitrina también tiene unos 40 relojes de bolsillo, películas antiguas y otros objetos, pero quizá las piezas que más destacan son las cámaras fotográficas de rollo, que empezó a reunir en 1980.

Explica que el gusto por estos equipos surgió cuando empezaron a salir las cámaras digitales. “Me inquieté y dije: ‘van a desaparecer estas cámaras porque la gente va a comprar una digital’. Con las cámaras de rollo hay más arte, para manejarlas se debe saber exactamente la distancia, la luz y no se ve la fotografía hasta el revelado”.

Para empezar su colección, Vintimilla puso un anuncio en su local que indicaba que compraba antigüedades, entre ellas cámaras, de esta forma las fue adquiriendo paulatinamente.

Recuerda que algunos de estos aparatos los compró por un promedio de $ 100. Actualmente tiene una colección de 120 cámaras de diferentes modelos, marcas y años, que estima está valorada entre $ 15 mil a $ 20 mil.

Pero Vintimilla no tiene interés en venderlas, aspira más bien a donarlas al Municipio para formar un museo de la fotografía. Cree que todo ser humano es coleccionista de algo, aunque no lo note. “En pequeño, mediano o grande se es coleccionista de algo, no sabemos, tal vez de libros, discos o cualquier otro objeto”.

No es el único que posee este instinto. En la capital azuaya destacan filatelistas, incluso existe la Asociación Filatélica Austral Ecuatoriana, que la integran aproximadamente 15 miembros que se reúnen frecuentemente en las instalaciones de la Galería Otorongo.

Además hay un coleccionista de rocolas. Se trata de José Cisneros, un médico que desde 1997 guarda estos aparatos. Su colección cuenta con más de 15 y la mayoría fueron adquiridos a propietarios de cantinas, bares, cabarets y otros espacios. (I)

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