Domingo, 27 Agosto 2017 00:00 Séptimo día

Ciudadanía

El ‘Mundialito’ mueve los barrios y rompe taquillas

El ‘Mundialito’ mueve los barrios y rompe taquillas
Foto: Fernando Machado / EL TELÉGRAFO

Desde hace 43 años se realiza este torneo en Cuenca. Alrededor de él mismo gira el pequeño comercio.

Rodrigo Matute Torres

Cuenca.-

La fiesta del índorfútbol se prende cada año en Cuenca. Los barrios esperan con ansias el Mundialito de los Pobres, así denominado porque, según los dirigentes del Amistad Club, organizadores del evento, fue hecho para los sectores tradicionales de la ciudad.

Si bien los deportistas, dirigentes y aficionados disfrutan de este evento, sirve también para fomentar el pequeño comercio. La comida rápida, los revendedores de boletos, los cuidadores de carros esperan a que lleguen las vacaciones para trabajar y tener una ganancia que les sirva para comprar útiles escolares a sus pequeños, en el inicio del nuevo año lectivo.

“Diosito da esta oportunidad para sacar una platita, aunque tenga que quedarme hasta la medianoche”, señaló Jorge Pintado, que usando una franela llamaba a los dueños de carros para que estacionasen en una acera antes del espectáculo.

“Esta noche me fue muy bien, vendí más de 70 pinchos de carne”, dijo en cambio Rosalba Mejía, aunque se le notaba el cansancio en su rostro. Más allá de los gritos de “compro boletos”, no se hacía esperar, sobre todo cuando debutó el mundialista Jaime Iván Kaviedes.

Los tickets se agotaron la noche del 31 de julio, los organizadores tuvieron que cerrar las puertas y evitar el ingreso de los aficionados. “Compré a $ 10 cada boleto, no había más barato”, dijo Fabián Ochoa, mientras hacía una larga cola para ingresar al escenario deportivo. El valor era de $ 3.

Son 43 años de organización, recuerda el presidente del Amistad Club, Patricio Astudillo.

El dirigente indica que los partidos tuvieron sus inicios en el colegio Febres Cordero, ubicado en el centro de Cuenca, pero por cuestiones de seguridad ahora se juega en el coliseo Jefferson Pérez.

Víctor Quezada, más conocido como el ‘Crosby’, goleador y campeón con el barrio El Chorro, dijo que las emociones no son iguales como cuando se jugaba en el viejo colegio “del Febres”. “Allí la cancha era de cemento, como es el índor. En el coliseo el piso es de madera, muy diferente”, indicó el exgoleador, agregando que los aficionados le “respiraban en el oído”, pero que eso hacía más emocionante cada partido.

Para este torneo, los barrios se alistan al menos con un mes de anticipación.

Tania Banegas es una de las organizadoras del barrio Calderón. Ella se mueve “por todo lado”. Acompaña a los deportistas, está pendiente de ellos, organiza la barra de su equipo y hasta va a los camerinos para motivarlo y animar a sus integrantes.

Los apodos o motes no se escapan

Llamar por sus nombres o apellidos a los indoristas muchas veces para los aficionados pasa desapercibido, pero si les dicen, por ejemplo, el ‘Negro Lema’, pronto saben que ha sido uno de los grandes deportistas en este evento y que a sus 45 años sigue jugando y haciendo goles en los campeonatos que se le presentan. También se puede hablar del ‘Maimada’ Crespo, la ‘Mugre’ Vázquez, los ‘petisos’ Moscoso, el ‘Chilly Willy’ Pesántez, ‘Malhecho’ Muñoz, la ‘Vaca’ Astudillo, Ramiro ‘Gallo’ Chillogallo, ‘Camión’ Correa, ‘Dólar’ Romoleroux, ‘Vichi’ Cordero, los ‘Romos’ cuando se refieren a la familia Romoleroux, Jaime, Hernán, Pablo, Geovanny, Hamilton, Javier, todos deportistas. “Hemos jugado por muchos años este Mundialito”, recuerda Boris el ‘Negro’ Romoleroux.

Grandes contrataciones rompen el esquema

Este año la contratación del mundialista Jaime Iván Kaviedes, por parte de los dirigentes del barrio Simón Bolívar, rompió el esquema y para muchos dejó de ser el Mundialito de los Pobres y pasó a ser el Mundialito de los Ricos.

Según Jorge Encalada, dirigente del barrio Simón Bolívar, el ‘Nine’ llegó contratado para 3 partidos, y si bien no quiso decir cuánto le costó al club, se mencionó entre los deportistas que la cifra alcanzó los $ 3.000. “Se ha perdido el amor a la camiseta”, dijo Joselo Arcos, dirigente del barrio La Salle.

Según él, sus deportistas no reciben ninguna remuneración económica. Acotó que sí les dan los uniformes completos, que incluyen bolsos y zapatos para que jueguen. Este año su equipo fue elegido como el mejor uniformado. (I)

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