Domingo, 12 Febrero 2017 00:00 Séptimo día

"Ecuador, el país del pescado"

"Ecuador, el país del pescado"
Foto: Leiberg Santos / El Telégrafo

Dos familias francesas recorren América y en su paso por Manabí cuentan que recordarán la costa ecuatoriana por los mariscos y su gente amigable.

Mario Rodríguez Medina

“No pensábamos quedarnos más de 3 semanas en Ecuador, pero estaremos aquí un mes más, es un país muy lindo y que tiene mucho que mostrarnos”, dice Sophie Laffont, mientras prepara, al pie del mar, en la paradisíaca playa de San Lorenzo, el almuerzo para su esposo, Philippe, y sus hijos, los mellizos Adrian y Laura, de 9 años.

Su cocina está en un pequeño espacio dentro de una casa rodante, en la que viven desde agosto de 2015, cuando como familia decidieron dejar su natal Aviñón, en el sureste de Francia, para empezar un viaje por América, que se alargará hasta agosto de 2018.

Prepara ratatouille (sí, como la película), un plato hecho a base de berenjena, tomate, cebolla, pimiento y ajo. “Es una especialidad de nuestra región”, cuenta Sophie.

Ella es docente. Para empezar el viaje pidió licencia sin sueldo en su trabajo, por un período de 3 años. En este tiempo sus hijos cursan sus estudios a distancia. Dice ser una maestra estricta, pero muy amorosa también.

“Mi esposo maneja y yo doy clases, ese es el trato”, manifiesta entre risas.

Su español es fluido, entiende a la perfección todo, pero eso sí, siempre tiene una petición cuando conversa con un latino, “que me hablen despacio”.

Philippe es electricista de profesión y también obtuvo una licencia en su trabajo.

“Nosotros regresamos y volvemos a nuestras obligaciones”, dice el cabeza de hogar, quien, al igual que su esposa, hizo este viaje para darles a sus hijos las vivencias que ellos no pudieron tener. “Viajábamos muy poco cuando yo era niño”, dice Philippe.

Llevan una semana en el país, tiempo que les bastó para querer quedarse más. “Antes de viajar hicimos un estimado de cuánto tiempo nos quedaríamos en cada país y dijimos que para Ecuador serían 3 semanas, porque es un país pequeño, pero nos equivocamos, este país tiene de todo”.

Entraron al país por la zona sur y avanzaron hasta Guayaquil, pasaron por la península de Santa Elena y ahora recorren la Ruta del Spondylus. “Nos gustó mucho Puerto López, es un lugar que es ciudad, pero que tiene un encanto mágico de pueblo. Nuestro próximo punto es Jama y de ahí vamos a Quito, para después ir a la Amazonía”, indica Sophie, quien añade: “Preferimos solo estar de paso en las grandes ciudades, ya que lo más hermoso de los países está en sus paisajes naturales”.

Su viaje comenzó en Montevideo, Uruguay. Llegaron en avión y la casa rodante en barco. En Montevideo estuvieron un mes. Avanzaron hacia el sur, hasta Ushuaia, en la parte más baja de Argentina. El recorrido continuó por Chile, subieron a Bolivia y de ahí fueron a Brasil.

“Usamos la experiencia de otros viajeros para saber en qué época del año es mejor ir a un país, entramos a blogs de personas conocidas”, expresa Sophie; menciona también que hay lugares a los que les recomiendan no ir. “Hasta ahora no nos ha pasado nada, pero debemos tener cuidado y respetar a las personas”.

Hasta su recorrido en Chile, donde estuvieron hace menos de un año, lo que más gustó a la pequeña Laura fue el Parque Nacional Torres del Paine.

“También me divertí mucho en el pantanal en Bolivia, el valle sagrado en Cusco”, destaca la infante, quien en seguida continúa jugando en su bicicleta con su hermano Adrian.

Para dormir, los Laffont aceptan recomendaciones de dónde parquear su casa. Lo más probable es que lo hagan en parques o cerca de una estación de Policía o Bomberos.

Después de recorrer Brasil, retornaron a Argentina, pasaron por Bolivia, Perú y ahora están en Ecuador. “El viaje terminará en Halifax (Canadá), lo más seguro es que sea en agosto del próximo año”. De ahí partirán rumbo a Francia, en barco.

“Después de recorrer la costa de Ecuador y conocer museos en Quito, iremos a la Amazonía. De ahí iremos a Colombia y luego a Panamá.

En el camino a Estados Unidos pasaremos por México, allí hay varios puntos por conocer”, cuenta con entusiasmo Sophie.

Pero la aventura no se acaba ahí, ya que Philippe tiene un nuevo reto para su familia. “Cuando regresemos a casa, vamos a recorrer Francia”.

Junto al remolque de los Laffont hay otro vehículo igual, es el de los Collache, otra pareja de franceses que viaja por América con su hijo, el pequeño Tom, de 10 años.

Ellos, coincidentemente, han realizado una ruta muy similar a la de sus coterráneos. Llegaron a Uruguay en septiembre de 2015 y de ahí viajaron hacia el sur. Ambas familias se conocieron en Argentina y desde ahí se han puesto en contacto para encontrarse cada mes en la ruta.

El punto de reunión ahora es Ecuador. Los Collache tienen más de un mes en el país y están fascinados.

Christian, que se dedica al comercio, afirma que es muy exigente en la comida. “Me gusta comer rico”, dice entre risas. Como anécdota, cuenta que se acuerda mucho de los lugares que visita por la comida.

“Ecuador es el país del pescado. He estado en Pedernales y otros lugares de la costa y en todos los restaurantes tenían pescado... ‘Aquí hay pescado fresco, venga, venga’, así nos ofrecían. Pero no me quejo, el pescado es muy rico”.

Su esposa, Françoise, destaca la amistad con los Laffont. “Quizá nos volvamos a encontrar en Colombia, pasamos 4 o 5 días juntos y luego cada quien toma su ruta. Son muy buenas personas”.

El presupuesto de los Collache es de $ 2.000 mensuales. Su viaje culminará a mediados de 2018, también en Halifax.

Ella es la maestra de su hijo Tom en el camino. “Él se divierte mucho en este viaje, disfruta de cada lugar, es un niño muy activo, por lo que siempre tenemos que buscar lugares lindos para que juegue”.

Christian resalta que Tom es el más emocionado con el viaje. “Es muy aventurero, le gusta lo extremo. Prefiere lo natural a la ciudad, por eso buscamos pasear más por los campos”.

De su trayecto, el pequeño dice que le gustó mucho Bolivia. Françoise menciona que “es un país muy lindo, pero su gente es reservada”.

“Acá en Ecuador nos hemos sentido queridos, porque todos conversan con nosotros y cuando vamos a un lugar todos son muy amables”.

Indica que antes del viaje buscaron información en internet sobre Ecuador, pero no encontraron muchos datos. “Deben promocionarse más, de seguro así el país estaría lleno de turistas, porque en Europa este tipo de paseos gustan mucho a las personas”.

Casi como la comida, destaca Christian, le ha gustado el precio de los combustibles. “Si viviera aquí, fuera feliz, porque con $ 15 puedo llenar el tanque con diésel, mientras que en otros países gastaba hasta $ 80. Recorrer Ecuador nos ha resultado muy económico”.

Para 10 años después, este comerciante francés ya está planeando un nuevo viaje. “Dentro de algunos años me compraré un bote y navegaremos por varios lugares del mundo, lo importante es que la aventura de la vida continúe”. (I)

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