Desmitificando el sexo durante el embarazo

- 01 de octubre de 2017 - 00:00
Foto: hemensaglik.com

En una gestación saludable las relaciones sexuales no están contraindicadas, incluso podrían ser más placenteras.

Es inevitable que las mujeres se ruboricen cuando se les pregunta si tuvieron relaciones sexuales con su pareja mientras estaban embarazadas. 

Al preguntar  al azar, las respuestas son diversas. Sonrojadas o no, la mayoría de ellas mantuvo intimidad sexual. Otras, aunque en menor cantidad, no tuvo sexo por recomendación médica, y un grupo mucho más reducido no intimó con su pareja porque simplemente no le parecía adecuado.

Mientras que la respuesta más común de los hombres es que sí tuvieron sexo, pero no con tanta frecuencia como querían.

Cada pareja vive el embarazo de modo muy diferente. Las relaciones sexuales durante este período depende de cada persona e influye mucho su estado emocional y sus creencias. 

Cristina Arcos, ginecóloga obstetra, explica que el embarazo es una etapa fisiológica de la mujer que no perjudica su calidad de vida ni su actividad sexual. Sin embargo, hay condiciones específicas que le podrían impedir mantener relaciones sexuales, como amenaza de parto pretérmino, placenta previa, infecciones a repetición o si la pareja tiene una enfermedad activa como herpes genital. 

Arcos señala que en caso de que la mujer no tenga un compañero sexual estable o que haya promiscuidad en la pareja, también se debe evitar el sexo en el embarazo, por el riesgo de contagio de alguna enfermedad.

“La actividad sexual en una mujer sana, sin un embarazo de alto riesgo, no está contraindicada”, explica Arcos.

Sin embargo, el deseo sexual de la mujer se puede afectar principalmente en las primeras etapas del embarazo, pues es un período de adaptación. En esos momentos la madre podría tener una idea distorsionada de su propia fisionomía al verse más voluminosa, y podría sentir temor de que su pareja la perciba de esa misma forma. Por lo general, explica Arcos, eso no sucede porque los hombres se adaptan muy bien a la nueva morfología de la mujer.    

Superada la etapa de los cambios morfológicos, así como de los malestares del primer trimestre del embarazo, como náuseas, fatiga y cansancio, hay un disfrute mayor de la actividad sexual por parte de la mujer.

A partir del segundo trimestre del embarazo, los cambios fisiológicos de su cuerpo propician que la intimidad sexual sea más placentera. La causa es que aumenta el tamaño de las mamas, la congestión a nivel de la vagina aumenta, la vulva se hace más grande y se libera más secreción, es decir la mujer lubrica más. 

“Hay mujeres que aseguran que durante el embarazo tuvieron su primer orgasmo”, comenta Arcos.

Los especialistas aseguran que al principio del embarazo no es recomendable tener relaciones sexuales muy agresivas, con posiciones extremas que causen inconvenientes para la penetración y provoquen un daño físico a la mujer.

Estudios demuestran que la actividad sexual bien llevada durante la gestación trae varios beneficios. Uno es el fortalecimiento del vínculo de la pareja.

Otro es que permite la liberación de endorfinas en la mujer. Las endorfinas son unas sustancias que produce el cuerpo y dan la sensación de bienestar. Son también conocidas como las hormonas de la felicidad.  

“Si hay endorfina en el cuerpo de la mujer, obviamente hay endorfina que pasa a la placenta y llega al bebé haciendo que este sienta más satisfacción, hace que esté contento, más feliz”, explica Arcos.

Pese a los beneficios, mujeres que han tenido algún inconveniente en el embarazo, como una amenaza de aborto, no podrán disfrutar a plenitud de la actividad sexual por temor de que haya una pérdida.

De ahí que para el acto sexual la mujer debe estar completamente de acuerdo para que no se angustie. Si lo hace la utilidad del sexo se pierde.  

En muchos casos, aunque no haya una contraindicación médica, las parejas evitan tener relaciones sexuales por miedo a hacer daño al bebé.

Un miedo común es que el orgasmo cause daños al feto. Según Arcos, la respuesta a este temor es controversial, pues el semen tiene prostaglandinas,  sustancias que desencadena el trabajo de parto, y, además, durante el acto sexual también se libera oxitocina, que es una hormona que produce la contracción uterina. Pese a esto, Arcos asegura que el feto no sufre daño durante el sexo, pues el útero es un órgano sumamente fuerte y protege para el bebé.

Pero definitivamente, debido a estas sustancias, habrá contracciones uterinas en el acto sexual, pero serán pasajeras, ocurrirán durante el orgasmo y  3 o 5 minutos posteriores a este. 

Si estas contracciones se prolongan ya no son normales. La causa podría ser una infección vaginal o porque la madre ya tenía una predisposición a un parto a pretérmino. Pero en sí, la relación sexual no desencadena un trabajo de parto. 

Otro miedo que impide que la pareja tenga relaciones sexuales es que la penetración cause daño al bebé. Anatómicamente la madre está lista para cuidar  a su hijo.

La vagina de la mujer es un canal tubular que mide entre 10 y 12 cm, seguido del cérvix que es un canal que mide entre 3 a 4 cm en una mujer embarazada. Este cérvix, a su vez, está obstruido en el medio por un tapón mucoso que no baja durante todo el embarazo. Es como una membrana que evita que haya contacto con bacterias y gérmenes que pueden haber en la cavidad vaginal. 

Después del cérvix se encuentra la cavidad uterina donde está la bolsa amniótica dentro de la cual vive el bebé.    

“Jamás el órgano sexual del hombre está en contacto con el feto. Sucedería solo si hay una incompetencia cervical, o si las membranas estuvieran expuestas; pero, esto pasaría solo en embarazos de alto riesgo y en esos casos están contraindicadas las relaciones sexuales”, explica Arcos.

Además de estos miedos, es muy común que el deseo sexual disminuya. Esto sucede sobre todo -dice Arcos- en mujeres que tienen su primer embarazo y en el primer trimestre de gestación, pues en este período tienen la mayor cantidad de molestias. Y aunque en el segundo trimestre aumenta el deseo sexual, en el tercero este vuelve a decaer pues la madre tiene diversos miedos por la llegada del bebé.

“El libido de la mujer es hormonal pero depende más de factores psicológicos, tiene más deseo sexual cuando está más satisfecha consigo misma y con su pareja”, explica Arcos.

Las creencias religiosas también suelen ser un obstáculo para una relación sexual placentera en el embarazo. Para algunas religiones, dice la psicóloga Cristina Castillo, la sexualidad está al servicio de la reproducción, esto pesa en la sexualidad de la pareja. Y es que durante años, en una sociedad conservadora, el sexo es visto como algo malo que se debe reprimir.

Asimismo, el psicólogo Rolando Silva dice que durante la gestación, simbólicamente la mujer amante se convierte en la madre procreadora y posteriormente en la madre cuidadora. Los hombres, inconscientemente, ubican a la mujer en un altar y la ven como una diosa procreadora a la que no se la debe ensuciar con sexo. Esto todavía sucede en la sociedad actual.

Datos

- El sangrado durante el embarazo nunca es normal, peor aún si es poscoital. Es un signo de alarma cualquiera sea su naturaleza. La madre debe recibir asistencia médica inmediata.

- Una de cada 4 mujeres presentan sangrado vaginal en algún momento durante su embarazo. El sangrado es más común en los primeros 3 meses (primer trimestre), especialmente con gemelos.

- El acto sexual está contraindicado si hay dilatación del cuello uterino. (I)

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