Domingo, 22 Enero 2017 00:00 Séptimo día

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Antonella, pequeña danzarina con un futuro de grandeza

Antonella González Bellolio ha ocupado siempre los primeros lugares en certámenes como All Dance y Universal Dance Association (UDA).
Antonella González Bellolio ha ocupado siempre los primeros lugares en certámenes como All Dance y Universal Dance Association (UDA). Foto: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

La niña ha ganado varios certámenes de baile. En febrero competirá en EE.UU.

Juan Carlos Holguín

En cuanto sube al escenario, Antonella se transforma. La niña dulce, tranquila y, por momentos, tímida se convierte en una impetuosa bailarina que, pese a su contextura delgada, se impone con movimientos firmes y decididos, un fuerte zapateo y una actitud arrolladora. Con estas características recorre la tarima al ritmo del flamenco.

Mueve su cuerpo con energía siguiendo la música española. Así revela su dominio en el arte de la danza. Es un don que desarrolló desde que era más pequeña y estaba en su natal Barcelona (España).

Antonella nació el 14 de agosto de 2006 y desde los 3 años fue parte de agrupaciones de teatro y de danza moderna. A los 5 años el grupo al que pertenecía ganó en una competencia de hip hop.   

Con el tiempo se inclinó por el flamenco, pues sintió que era un baile más artístico y elegante. Pero lo que no cambió fue su dedicación a la danza. Y es gracias a esta entrega y trabajo duro que ha logrado el primer lugar en diferentes competencias de baile.

A sus 10 años, la niña, que llegó a vivir a Guayaquil en 2014, fue campeona en danza española y tap en certámenes como All Dance y UDA (Universal Dance Association). Fue precisamente en la UDA 2016 donde clasificó para viajar a Fourt Lauderdale (Florida) y ser una de las representantes de Ecuador en el Groove Competition 2017, evento internacional de danza que se cumplirá del 24 al 26 de febrero.

Antonella es una fuerte competidora y quienes la conocen tienen la seguridad de que puede realizar una destacada participación. La niña viajará por la academia de danza Olecalé, donde practica 2 veces a la semana desde su arribo al puerto principal.

Isabela Merchán Robles, directora de la academia, explica que en la competencia califican la presencia, técnica, coreografía y expresión corporal  del participante. “En las hojas de calificación los jurados ponen comentarios. Y Antonella siempre ha recibido buenas críticas”.

La instructora recuerda que desde la primera vez que la vio bailar, supo que tenía un gran potencial. “Ella lleva con nosotros 2 años y medio. En el primer año la hicimos competir en el All Dance. Ahí quedó en una posición destacada”, comentó la instructora. El año fue 2015.

La menor llevaba solo 3 meses en la academia y ocupó el quinto lugar en el All Dance. Desde ahí comenzó una serie de competencias en las que su capacidad le ha permitido obtener medallas y trofeos. “Ella tiene aptitudes pues desde pequeña ha sido artista. Tiene muchas facilidades para el baile y es muy trabajadora. Esa es la clave de su éxito”.  

Un ejemplo de ello fue cuando, en vísperas de una competencia, viajó a España con su familia. “Ella sola entrenó allá. Volvió días antes del evento y quedó campeona. Es una niña fuerte. Nosotros lo que hacemos es crear la coreografía, entrenarla en las posiciones y darle las técnicas. Y ella se esfuerza mucho por aprenderlas”, dice la instructora.

Con voz suave, entre risas, Antonella recuerda que le tomó el gusto a la danza desde que tenía 6 o 7 años y veía las presentaciones por televisión. Luego fue a una presentación en vivo y quedó cautivada.

“Al principio me gustaba la danza moderna, luego vi que había más cosas: flamenco, tap... Me decidí por el flamenco, pues me gustó la expresión de las manos”. Según ella, fue fácil aprender este movimiento de manos, pero el zapateo fue más complicado porque “se me enredaban las piernas, no podía controlarlas”. Al final lo consiguió con mucha práctica.

Antonella combina sus estudios de sexto de primaria en el Femenino Espíritu Santo, todos los días de 08:00 a 15:00, con sus ensayos en Olecalé, los lunes y miércoles de 17:00 a 18:00. En vísperas de alguna presentación los ensayos se intensifican. Para todo esto cuenta con el apoyo de su familia, que reconoce su ímpetu.

¿Qué desea ser ella en un futuro? “Quiero seguir en la danza, ser profesora y continuar bailando”, comenta la joven, quien no duda en manifestar: “Cuando bailo siento la energía, la pasión en la música”.

Por ahora espera el momento de participar en el Groove Competition y dejarlo todo en el escenario para lograr una medalla y continuar adelante en una carrera que desde ahora se augura exitosa. (I)

DATOS

El Groove Competition es un certamen que se realiza por temporadas (la actual es la 2016-2017) y reúne a escuelas de baile de diferentes países, al tiempo que se organiza una convención. En su web (groovecompetition.com) se informa que se ofrecen 3 niveles de competencia y clases gratuitas. Incluye 35 eventos regionales. Antonella competirá en la regional de Lauderdale.

Isabela Merchán, instructora de Antonella, afirma que si bien el flamenco no es tan común en el país, desde hace unos 3 años está surgiendo y hay más sitios de enseñanza. “El interés es porque poco a poco van llegando personas que vienen a dar seminarios. Tengo 16 años en danza española pero cuando la gente ve el flamenco, es difícil que no le guste. Es más, comienza a hacer a un lado los otros bailes porque se queda con el flamenco”.

Isabel Merchán Robles y Danny Villalonga son los instructores de la niña en la academia Olecalé. Ambos reconocen que Antonella posee muchas aptitudes. Foto: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

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Las reglas del flamenco

La coreografía requiere de un trabajo laborioso

Antonella González es la menor de 3 hermanas. La mayor, Kristel González, de 17 años, hizo parte del grupo de hip hop que ganó en el All Dance Salinas 2016.

Danny Villalonga, instructor de Antonella en Olecalé, explica que para crear una coreografía se deben tener en cuenta la fisonomía de la niña, su carácter y personalidad, y estos aspectos llevarlos al ritmo que se está haciendo. “El flamenco es un baile difícil pues tiene leyes y reglas que se deben respetar. Cuando cambia la cadencia de la letra, hay que cambiar la cadencia del marcaje”.

Según él, a medida que la danzarina adquiere más nivel técnico aumenta la exigencia del maestro, pues ella misma pide más. “Hay que darle un poco más de sus límites. Hacer que rebase ese límite y así ella se va superando”.

El instructor considera que Antonella tiene todo el potencial para seguir la carrera artística. (I)

Foto: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

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