Domingo, 01 Octubre 2017 00:00 Séptimo día

Adriana Iraola recupera el arte del teatro en miniatura

Adriana Iraola tardó cuatro meses en construir la ‘Caja Mágica’, con todas sus combinaciones de lentes y escenarios.
Adriana Iraola tardó cuatro meses en construir la ‘Caja Mágica’, con todas sus combinaciones de lentes y escenarios. Foto: Juan Carlos Holguín / El Telégrafo

La artista limeña cuenta historias en la ‘Caja Mágica’, una antigua técnica árabe.

Juan Carlos Holguín

Andrómeda es la protagonista. También lo son la Luna y el Sol, esos seres celestiales que aunque se aman, casi nunca puede estar juntos. Solo lo logran durante los eclipses.

Esta historia de amores, sueños, anhelos y reflexiones se titula ‘En la luna’, que es la segunda parte de la obra llamada ‘Karma’. En tres minutos transporta al espectador a un universo de múltiples dimensiones inmerso en la música, en los colores, en los mensajes, en lo etéreo, en el día y en la noche.

Sin embargo, todo (cambios de escenografía, de sonidos, de iluminación, los pasos de un plano a otro y de un ambiente a otro) transcurre dentro de una pequeña caja de aproximadamente 22 centímetros de largo por 19 de ancho y 14 de alto.

Es la ‘Caja mágica’, en la que la artista peruana Adriana Iraola desarrolla la obra de teatro. El espectador se pone unos audífonos para escuchar la música y observa dentro de la caja a través de una mirilla. Así, queda aislado del entorno y puede sumergirse en el relato, que avanza mientras Adriana hace los cambios de lentes, modifica la escenografía y alterna los diferentes personajes.

Es una técnica de teatro árabe en miniatura, inventada en Egipto 800 años atrás. Su nombre es SANDUQ EL DUNIA, que en español significa “La caja del mundo” o “la caja de la vida”. Adriana la retomó y durante 4 meses, ella misma elaboró la caja, con la que ha visitado varios países exhibiendo su creación.

La artista llegó a Guayaquil para el festival ‘La otra orilla’, donde hizo narrativa para chicos y adultos. También se presentó en el centro cultural Mora Amarilla, en Urdesa. Y planea regresar a Ecuador como invitada al Festival de Artes Vivas de Loja, del 20 al 25 de noviembre próximo.

Sobre el SANDUQ EL DUNIA, Adriana señaló que “es un arte perdido, que pocas personas practican en el mundo. Incluso en Siria, en Andalucía, en Egipto, donde solían hacerlo, ya no hay gente. Las pocas cajas que existen están en museos”.

Las cajas antiguas eran de madera y eran como para tres personas. “Estos señores salían con las cajas colgadas al hombro con un cintillo de cuero e iban por la calle gritando ‘¡sanduq, sanduq el dunia!’. Entonces niños y adultos llegaban corriendo para saber cuál era la siguiente historia que este señor hacía”, relata la artista. “Era como una serie de televisión: iba contando capítulo a capítulo, por semana o por mes, hasta que llegaba al final. Era la versión antigua del Netflix”, afirma riendo.

‘Karma’ y ‘En la luna’ son creaciones suyas. La parte técnica la ideó tras asistir a talleres de títeres, en los que le enseñaron cosas como el teatro de papel, inventado en Francia, y técnicas de animación de objetos.

“Después de mucho tiempo me decidí a construir la caja pero era difícil empezar porque nadie lo hacía y nadie la conocía”. Con su primera caja llegó a Guayaquil en septiembre de 2016 y estuvo tres meses. Ahora regresó con otra caja, en la que relata la segunda parte de la historia, la cual estrenó el 2 de septiembre en su natal Lima y luego la presentó en Ecuador, en el puerto principal.

Y para la tercera parte tiene planificada una tercera puesta en escena. Esa va a empezar dentro de la caja y va a terminar en un espacio mucho más grande, “tal vez creando la ilusión de que la gente está dentro de una caja. Quiero ponerle sonidos en vivo y hacer otras cosas”, agrega Adriana.

Es que cada historia requiere su propia caja, pues todas tienen requerimientos técnicos específicos. “Por ejemplo, quiero que lluevan flores del cielo y que sean rojas y luego se conviertan en blancas en un segundo. ¿Cómo hago eso? Te toca pensar en cómo voy a resolver la mecánica”.

Con su obra, la artista desea llevar un mensaje de superación. “El mensaje es: Cuando nada es seguro, todo es posible. A veces nosotros como humanos tenemos perspectivas de cosas que no sabemos cómo se van a dar. O a veces no aceptamos ciertas situaciones. Y al no aceptarlas, no las dejamos escribir y no podemos obtener cosas nuevas. Por ahí va la idea”.

La obra se realiza dentro de la caja. El espectador usa audífonos para escuchar la música y por una mirilla observa el interior de la caja y sigue el relato de la historia. Foto: Juan Carlos Holguín

Datos

Adriana Iraola lleva el arte en la sangre. Desde niña pintaba y hacía cosas artísticas, pero al salir del colegio estudió y se graduó en Tecnología Médica.

“Siempre la sociedad te vende la idea de que el arte es tu hobbie, no es de lo que vas a vivir. Por eso comencé la Tecnología, hasta que me di cuenta de que no era lo mío”, comenta entre risas. “Asistí a clases de teatro, clown, algo de impro, y como en toda carrera uno va buscando cosas diferentes para hacer. Así llegué a esto”. (I)

Adriana Iraola tardó cuatro meses en construir la ‘Caja Mágica’, con todas sus combinaciones de lentes y escenarios. (I)

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