Martes, 01 Noviembre 2016 00:00 Freddy Ehlers

Punto de vista

El hombre vs. la máquina: el episodio final

Freddy Ehlers Zurita

Albert Einstein tenía la clave: “No podemos resolver un problema con la misma mentalidad que lo ha generado”. Para poder innovar, crear, es necesario tomar un punto de vista distinto al que uno ha estado acostumbrado, pues de lo contrario uno se vuelve repetitivo y no puede proponer soluciones nuevas.

En el mundo actual, a una velocidad cibernética, en cada segundo, decenas y miles de ideas, propuestas e inventos se van presentando en la nueva biblioteca colectiva que estamos construyendo, a través de la inteligencia artificial, las creencias y los conceptos de todos los hombres, desde el comienzo de los tiempos.

Es tal la cantidad de información que contiene internet, que nos tomaría varias vidas poder conocer únicamente todo lo que está al alcance de nuestro pequeño teléfono inteligente. Por esta razón, no es fácil emprender nuevos experimentos o plantear alternativas que nunca antes nadie haya pensado. Por cierto, hay quienes mantienen que no hay nada nuevo en el mundo, sino solo adaptaciones de algo que alguien antes ya lo pensó. ¿De dónde entonces salen todos los sorprendentes inventos que llenan los escaparates de las infinitas tiendas virtuales? Se cree que una gran parte ya no son creaciones humanas, sino que la propia inteligencia artificial diseña los caminos que estamos transitando, con cada vez menos participación de los seres humanos.

¿Se avecina entonces una civilización dirigida por las computadoras, en la cual nosotros seremos meros consumistas de productos diseñados por una inteligencia superior? Recientes declaraciones del que muchos consideran como el sucesor de Einstein, quien ocupó en la Universidad de Cambridge la cátedra que perteneció al gran Newton, el científico Stephen Hawking, manifestó que el gran peligro para la humanidad es que las computadoras superen a los humanos y lleguen a tomar decisiones que nosotros no podríamos dejar de obedecer.

¿Será esto posible? No podemos esperar mucho tiempo; la respuesta está a la vuelta de la esquina.

Por todas estas consideraciones, resulta admirable que grupos de jóvenes emprendedores -un nuevo título para quienes se atreven a desafiar al destino- se encuentren trabajando incansablemente para demostrar la superioridad del ser humano sobre la máquina, y proponer acciones que nos lleven a entender el bienestar humano como un desarrollo integral común, en el que todos podremos salir beneficiados. La extraordinaria historia de Kruger Corporation y su edificio lúdico e inteligente, que permite a cientos de jóvenes encontrarse y trabajar juntos por proyectos sociales de altísimo contenido, o el camino emprendido por el grupo de jóvenes de Cuestionarix para democratizar la educación en todo el país, son dos de las mejores muestras de entornos innovadores, presentadas en el programa de televisión Acuerdo para el Buen Vivir.

Esto es, posiblemente, a la vez el reto y la amenaza más importante de nuestros tiempos: la relación del  hombre con la máquina que comienza a superarle. El amor, la compasión, la bondad, la solidaridad, la gratitud o la ternura siguen siendo enteramente humanos. Pertenecen a un espacio al que la máquina no tiene acceso y deberían ser, por lo tanto, estos elementos los que sirvan de fundamento a los jóvenes emprendedores que están modelando el mundo en el que todos vamos a vivir. (O)

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