Martes, 20 Septiembre 2016 00:00 Columnistas

Venezuela: las tres derechas

Alejandro Fierro/Celag

La restauración conservadora que asoma al subcontinente no se corresponde con una verdadera reorganización de la derecha, tanto a nivel conceptual como en la praxis. Venezuela es un ejemplo paradigmático. La oposición no constituye una identidad uniforme más allá de su animadversión hacia el chavismo. En líneas genéricas, se pueden distinguir tres grupos:

1.- La derecha sociológica. Correspondería con la clase media, más amplia que en otros países latinoamericanos gracias al rentismo petrolero, pero minoritaria frente a una clase popular que supone el 70% de la población. Ha sido siempre una clase funcional a la oligarquía proveyéndola de los servicios que necesitaba, desde el comercio hasta la recreación, de profesiones de corte liberal al suministro de bienes y servicios. Su base la conforma la emigración europea de los años 40, 50 y 60 y sus descendientes. Es la que se sintió más amenazada por la llegada del chavismo. Pensó -o le hicieron pensar- que los desheredados venían a arrebatarles su posición. Mantiene un discurso racista, clasista y meritocrático, siendo la abanderada de la visión negativa sobre el país. No reconoce que los tiempos han cambiado ni que es necesario ceder parcelas de poder. Sueña con regresar al orden prechavista, al que veía como una situación casi natural en la que cada estrato ocupaba el lugar que supuestamente le correspondía.

2.- La derecha política. Es la concreción partidista de los discursos y expectativas que permean a la derecha sociológica. Tradicionalmente, las formaciones políticas de derecha han sido promovidas por las élites. La dirigencia recaía en profesionales liberales. La oligarquía petrolera, importadora y terrateniente prefería estar en la retaguardia. La llegada del chavismo y los sonoros fracasos para derrocarlo obligaron a algunos miembros de esas élites a bajar a la arena política. Al igual que la base sociológica en la que se apoya, la derecha política sigue presa de los tics del pasado. Se nutre electoralmente del desencanto del votante ante la compleja situación económica que vive el país, pero no logra seducir ni captar adhesiones inquebrantables de forma masiva. Por tanto, su voto es volátil y dependerá en buena medida de la evolución de la economía. Además, carga con el lastre de las asonadas golpistas y desestabilizadoras que ha protagonizado. Aún está por ver si es capaz de llegar al poder por vías estrictamente democráticas.

3.- La derecha neoneoliberal. Se concentra en profesionales liberales, como Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis; el economista y actual diputado José Guerra; el también economista Asdrúbal Oliveros o el asesor electoral Juan José Rendón, entre otros. Son quienes mejor han sabido leer el nuevo momento político. Frente a una derecha política inmovilista y enredada en sus luchas internas, es esta derecha neoneoliberal la que diseña el argumentario más eficiente de cara a la reconquista del poder (no obstante, hay que aclarar que sus matrices de opinión no siempre llegan a la derecha social y, más allá, a otros sectores, dado que quien tendría que actuar de mediadora, que es precisamente esa derecha política, permanece ajena a su discurso).

Tiene claro que la forma de acceso al poder es la electoral y que la vía de ataque es la económica. Por lo tanto, quedan fuera del discurso las acusaciones de autoritarismo y supuesta vulneración de los derechos humanos. (O)

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