Columnista invitado

Venezuela: el bloqueo económico y la Constituyente

| 01 de Septiembre de 2017 - 00:00

Estados Unidos no aprende. En Venezuela le va a ocurrir lo que ya sufrió en Cuba. La escalada de agresiones mediáticas y económicas, acompañadas de brotes de violencia fascista, no lograrán el objetivo de derrocar al presidente Nicolás Maduro. Lejos de ello lo fortalecerán, al propiciar el crecimiento y profundización de la conciencia antiimperialista del pueblo y su unidad en torno a la dirección política de la Revolución. Otra cosa sería una intervención militar como la que amagó el presidente de EE.UU., Donald Trump, que podría conducir a un Vietnam latinoamericano.

El chavismo parece apegado a aquella máxima leninista de que una revolución vale tanto como sepa defenderse. Porque son muy valiosas las lecciones que nos viene dando con acciones audaces, bien pensadas y brillantemente ejecutadas con las que logra derrotar al enemigo imperialista y su quinta columna local. La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y el proceso electoral conque concluyó el movimiento de masas para constituirla, es la más trascendental de esas acciones en los últimos años, pero le queda por delante mucho trabajo. Desde el inicio de sus sesiones se le ve levantar vuelo hacia una nueva y prometedora etapa de la transformación cultural e institucional y a dar mayor precisión al rumbo socialista en Venezuela.

Una prueba de ello fue la destitución fulminante de la tránsfuga fiscal general y la decisión de reestructurar el Ministerio Público, que había desvirtuado sus funciones y que por instrucciones de la ANC deberá instaurar orden y justicia y reparar a las víctimas de años de acciones terroristas de la oposición. Otra acción de enorme importancia ha sido la aprobación, el 29 de agosto, de un decreto contra el bloqueo económico ordenado el viernes 25 por Trump.

En reiteradas ocasiones lo han hecho en la Casa Blanca y el Departamento de Estado de EE.UU. y solicitado, además, la intervención militar en la tierra que los vio nacer. Julio Borges es uno de ellos. De la misma manera, los que, como hizo la dirección de la opositora Mesa de la Unidad Democrática el día 26, han celebrado y apoyado las últimas acciones de Washington para destruir a la economía venezolana y crear la crisis humanitaria que solo existe en la propaganda de los ‘medios’ para justificar el derrocamiento del gobierno legítimo y la intervención armada en Venezuela.

Paralelamente, el presidente Maduro, cuyo equipo ya se venía preparando para una embestida brutal contra su industria petrolera, activó el mismo viernes un plan especial de respuesta y acción en defensa de la economía y las finanzas nacionales, a cargo del vicepresidente Tareck El Aissami.

El bloqueo económico recién decretado por Trump puede calificarse de crimen de lesa humanidad. Afectará la compra de alimentos y medicinas, lo que hará mayor daño al pueblo venezolano, que ya padece los efectos de una prolongada guerra económica. Y como ha denunciado Delcy Rodríguez, presidenta de la ANC: “Es un negocio de la derecha porque llevar a Venezuela a una situación de cesación de pagos pone al país a los pies de los ‘fondos buitre’… Detrás del bloqueo hay una alianza perversa de la derecha con fondos financieros internacionales con los que tiene negocios”.

La injerencia de otros países de América Latina en Venezuela ha creado el clima propicio para el incremento de la hostilidad de EE.UU. Demócratas impolutos, nada menos que Cartes y Temer, pontifican sobre la democracia y los derechos humanos en la patria de Bolívar. ¿Podrá rectificarse esta orientación catastrófica con la acción de la Celac? (O)