Miércoles, 23 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Utopía, esta verdad de mañana

Padre Pedro Pierre

En muchos países del mundo se celebran los 500 años de la publicación del libro Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía, cuyo autor es el inglés Tomás Moro. Con este libro, Tomás Moro inventaba el vocablo ‘utopía’ y le daba el sentido de ‘sin lugar’, pero ‘posible’. Había nacido una nueva manera de imaginar la vida y la sociedad: ‘otro mundo es posible’ como también ‘una vida más feliz’. ¡500 años! El libro se propagó por toda Europa y pasó a ser una de las obras cuya visión perdura hasta nuestros días y sigue motivando a mucha gente por todo el planeta. Coincidía el libro con la conquista de un ‘nuevo mundo’ recién descubierto en lo que se llamaría Abya Yala, o sea, ‘Tierra Madura’, más conocida como las Américas. Se volvía a soñar con el Paraíso perdido.

Este vocablo ‘utopía’, a lo largo de cinco siglos, fue motivando un sinnúmero de personajes decididos a construir un mundo nuevo. Sirvió primero para denunciar la situación de injusticia, o sea la esclavitud en que vivían los campesinos de aquella época y proponer una organización social que permitiera más igualdad y humanismo. Era el tiempo de lo que llamamos hoy Renacimiento o Iluminismo, el cual hacía entrar a Europa en la época moderna, anunciando el fin de la era medieval.

Muchos autores iban a escribir sobre cómo se podía dar este cambio social. Y nacieron las palabras ‘socialismo’ con el francés Proudhon, ‘comunismo’ con Marx, ‘globalización de la civilización del amor’ con el papa Francisco. Nos damos cuenta hoy de que, en esa época, en Abya Yala existía la misma ‘utopía’ con el proyecto social del Sumak Kawsay o Bien Vivir de los indígenas de la cordillera de los Andes y de la ‘tierra sin males’ de los guaraníes. Tampoco faltaron autores que relacionaron la ‘utopía’ con el Reino de Dios inaugurado por Jesús de Nazaret: una nueva manera de vivir personal y colectivamente más conforme a la voluntad de Dios. Este Reino, utópico porque es un proyecto en marcha, construye “la tierra nueva y el cielo nuevo”, como lo confirma el último libro de la Biblia, escrito hace 2.000 años. Este mundo nuevo ha comenzado y, gracias a Dios, llegará a su plenitud.

Tal vez hoy más que nunca se necesita de utopía, al descubrir por primera vez la dimensión mundial de las injusticias causadas por un sistema que convierte en esclavas a millones de personas, por mantener los privilegios de una minoría descarada, equivalente al 1% de la población mundial. ¡Menudo escándalo! Nació esta palabra hace 5 siglos; se estaba dando un cambio de época… Hoy estamos viviendo igualmente cambios radicales en todos los espacios de la vida personal, social y espiritual: la utopía se hace más que necesaria para imaginar “otro mundo posible, urgente y necesario”, expresión inventada al comienzo del milenio en la primera reunión de las Organizaciones Populares en Puerto Alegre, Brasil. Ciudad simbólica de un nuevo comienzo para surcar mares desconocidos en la búsqueda incansable de un mundo nuevo a construir entre nosotras y nosotros. (O)

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