Urgente creación de escuelas de capacitación política provinciales y regionales (2)

- 17 de junio de 2017 - 00:00

Ecuador vive un momento histórico excepcional para emprender una cruzada integral contra la corrupción, no porque en el presente existan más corruptos que en el pasado, sino que gracias a los Papeles de Panamá y las confesiones del máximo representante de la empresa Odebrecht, se han levantado unas tapas de cloacas donde se escondía corrupción que se mantuvieron ocultas por decenios.

En la actual coyuntura de Ecuador, y América Latina y el Caribe, el problema más importante es el de la corrupción y su antídoto es la participación ética de los ciudadanos, y como parte de la misma, la práctica de la honradez. El poeta y revolucionario Raúl Ferrer me expresó:

“Si tienes que escoger entre alguien que se llama revolucionario, pero que es inconsecuente, y un hombre honrado, de cualquier ideología o religión, quédate siempre con el honrado, porque, como dijo el ‘Che’ Guevara, dentro de toda persona honrada existe un revolucionario”. Una persona honrada ni se compra ni se vende: no se deja corromper. Parafraseando a Diógenes, en la oscuridad de la corrupción tenemos que andar con una linterna buscando ciudadanos honrados para la participación política y la administración pública.

Un plan integral contra la corrupción debe ser multidimensional y durar lo mismo que el Plan de Desarrollo, abarcando aspectos éticos-morales, políticos, jurídicos, policiales, económicos, sociales, culturales y educacionales. Si bien en la década ganada por la Revolución Ciudadana, más que en ningún otro gobierno se han creado instituciones y disposiciones legales para enfrentar a la corrupción como las cinco superintendencias y disposiciones para institucionalizar la participación ciudadana, sin embargo, los resultados han sido insuficientes: ha faltado y fallado la capacitación cívica y política de los ciudadanos. En lo poco que se ha realizado sobre la formación ciudadana, existen los módulos sobre Identidad e inequidades; Realidad local, nacional e internacional, el Buen Vivir, democracia y participación y el Poder ciudadano. Faltan módulos fundamentales y orientadores, como la Ética, Moral y la Cívica y la Política (basada en derechos).

Necesitamos formar ciudadanos en la nueva política en el cumplimiento de derechos de todos y reemplazar a la vieja concepción de la política como el ejercicio del poder para sostenerse como dé lugar en beneficio de una élite económica, social y cultural. Hay que superar la política clientelista, paternalista y demagógica. Los derechos deben estar acompañados de una corresponsabilidad en la práctica de la política. El egoísmo, la no participación y la indiferencia son los peores enemigos a vencer.

Lo más importante de las escuelas de capacitación ciudadana y política, y que debe ser eje transversal, es la formación ética y moral de los ciudadanos, dirigentes políticos y funcionarios públicos. En los inicios de la Revolución Ciudadana, mucho antes de ser gobierno, se hablaba de las cinco revoluciones: el cambio revolucionario en la cultura y la educación, en el ser, en lo económico y social, y en lo ético. Entre ellas, la revolución ética debe ser la base de la sociedad sobre la cual descansan las demás revoluciones, que si no son lo suficientemente sólidas, corren el peligro de derrumbarse y caer en el terreno de la corrupción y convertirse en una caricatura de revolución.

Dice un documento: “Se requiere cultivar en la población la honradez y el servicio a la comunidad a través del ejemplo de los padres, educadores, empleados públicos y dirigentes de la sociedad. Las personas deben aprender a honrar los cargos. El máximo honor es ser reconocida como una persona respetada y admirada, por su honradez y servicio a la comunidad”.

Los países requieren ciudadanos honrados, conscientes y preparados para servir a las comunidades y sociedades. Ese es el reto de las escuelas de capacitación ciudadana y política. (O)