Jueves, 02 Marzo 2017 00:00 Columnistas

Urgente capacitación ecológica

Víctor Mendoza Andrade

Aprovechando las condiciones favorables del cambio climático natural a finales del último periodo glacial del planeta, el hombre inventó la agricultura y mediante la utilización de métodos y herramientas aprendió a aprovechar los recursos naturales para obtener los productos necesarios para su alimentación y lograr un remanente que le permitiera la sobrevivencia en condiciones desfavorables o poder intercambiarlos con otros bienes y servicios.

Este es el origen de las labores de almacenamiento y de intercambio, las cuales, integradas con la agricultura, relacionan a la humanidad en los albores de la creación de la civilización, periodo que es conocido históricamente como la ‘Revolución del Neolítico’, inicio de la agricultura hace 10.000 millones de años. Al respecto es necesario tener presente que el hombre es el único capaz de pensar para producir inventos para su sobrevivencia. Los demás seres vivos se adaptan a las condiciones naturales que se le presentan.  

Al transcurrir el tiempo, el crecimiento de la población humana ha sido exponencial en relación con la producción de alimentos, constituyendo el aprovisionamiento de comida un problema cada vez más importante cuya solución a corto plazo fue proporcionada por la tecnología agrícola.

El desarrollo tecnológico de los países industrializados a partir de la ‘Revolución Industrial’ en su relación con los países productores primarios favoreció la producción intensiva, cuya producción se orienta a la venta de productos en el mercado nacional o internacional; por eso se la conoce también como agricultura de mercado, cuyo objetivo es la producción en masa de productos agrícolas. Para conseguirlo utiliza productos químicos, fertilizantes inorgánicos y maquinaria con gasto excesivo de combustibles fósiles y aplica los avances de la biotecnología, como semillas transgénicas.

El último reporte del IPCC, sugiere que “el cambio climático podría reducir los rendimientos agrícolas hasta en un 2% promedio por década en un contexto de demanda creciente cercano al 14% cada década. Con un aumento de las temperaturas globales -a la tasa actual implicarían unos 3°C o más al año 2100- las perspectivas para la agricultura empeorarían drásticamente. Además, los cambios climáticos regionales pueden diferir significativamente del promedio global. Con la elevación de las temperaturas, las cosas se vuelven cada vez menos predecibles, ya que temperaturas mayores a 2°C no tienen precedentes en el último millón de años” (como indicamos anteriormente la agricultura humana ha existido desde hace aproximadamente 10.000 años). Este cambio extraordinario no es un cambio natural sino provocado por la actividad antrópica.

La recomendación del IPCC es la de enfrentar “El desafío de organizar la agricultura de una forma sostenible para alimentar entre 10 y 11 billones de personas. Entendiendo por sustentabilidad, una forma que no menoscabe las condiciones de su propia producción, por ejemplo, potenciando el cambio climático, extinguiendo polinizadores o agotando los suelos. La ciencia ecológica es indispensable aquí. (O)

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