Sábado, 12 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Urge estudiar el ADN

César Paz-y-Miño

Una de las necesidades imperiosas para entender a las poblaciones humanas es el estudio de sus ADN y, para hacerlo a profundidad, se requiere de tecnología, talento humano y recursos. Con financiamiento, los ecuatorianos lograríamos resolver interrogantes pendientes en la genética mundial: ¿Cómo es nuestro ADN? ¿De dónde venimos los ecuatorianos? ¿A quién nos parecemos genéticamente? ¿De qué genes nos enfermamos? ¿A cuáles enfermedades somos más susceptibles o a qué fármacos respondemos mejor? Incógnitas que deberían interesarnos y que los sistemas de salud pública deberían atender en la nueva era de la medicina genómica.

Al respecto es importante el análisis que se presenta en el artículo ‘Genomics is failing in diversity’, publicado en la revista Nature (Oct. 2016). La conclusión a la que se llega tras recopilar datos de genomas de personas en el mundo y la evaluación de 2.511 publicaciones con 35 millones de muestras investigadas en los últimos 7 años, es que solo el 4% de estudios de ADN da cuenta de la esencia genética de africanos, latinoamericanos e indígenas. La mayoría de trabajos se ha realizado en europeos, estadounidenses y asiáticos.

La falta de datos, sin embargo, al parecer no radica en la discriminación a poblaciones, sino que, debido a dificultades económicas relacionadas con la pobreza, existen países que no aportan con investigaciones genómicas. Lo lesivo en cuanto a falta de datos del ADN es que hay un extendido prejuicio de la ‘ciencia élite’, en el sentido de que, por ser países pobres, no requieren de datos genómicos, pues sus problemas de salud más graves estarían relacionados a enfermedades infecciosas y medioambientales.

Esta visión colonial del conocimiento y de la ciencia ha generado grupos de investigadores con nuevas visiones. Así, el H3África estudia el genoma de ese continente, la Comunidad Hispana/Estudio de Latinos (propuesta por el NIH de EE.UU.) aporta con sus estudios de ADN, o el proyecto Genoma Latinoamericano, apoyado por latinos residentes en países de economías fuertes.

Pese al interés mundial por conocer la diversidad genética de África, Latinoamérica y poblaciones indígenas, las restricciones económicas y ‘étnico folclóricas’ para investigarla son enormes, lo cual resulta contradictorio. Los países ricos, en cambio, cuentan con financiamientos cuantiosos y acceso libre para publicar datos. Por tanto, urgen decisiones políticas para estudios de ADN ecuatoriano, con visión de proteger nuestra biodiversidad, pero también de aportar al conocimiento mundial del genoma humano, indispensable para conocer mejor nuestra esencia como especie. (O)

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