Unas mentiras que apestan a azufre

| 03 de Mayo de 2017 - 00:00

La mayoría de los medios de comunicación ecuatorianos, todos los santos días y con el respiro para otra peor, tiran a nuestras caras una cantidad de mentiras sobre aquello que ocurre en Venezuela, aunque inodoras y bastante coloridas, pero si tuvieran olor sería a estiércol. Bueno, Hugo Chávez diría que apestan a azufre luciferino. Sin querer o queriéndolo son el brazo malasombra de la Organización de Estados Americanos (OEA), igualito que el Parlamento venezolano. Honestidad cimarrona, el presidente Nicolás Maduro ha cometido errores que sirvieron de combustible a la hoguera mediática, por ejemplo, eso del ‘pajarito profético’, su penosa imitación a H. Chávez y una que otra frase revirada para el chiste fastidioso.

El impacto económico, por la caída del precio del barril de petróleo, fue mayor debido al desorden en la gestión gubernamental de la economía venezolana; el mantenimiento del control cambiario del dólar propició el enriquecimiento de aquellos que hoy apoyan el ‘calentamiento de la calle’; el manejo de la compra y distribución de los alimentos más básicos por entidades del Gobierno aún es poco efectivo y es superado por gigantescos grupos privados que pervirtieron el aprovisionamiento popular creando el bachaqueo (colosal especulación malévola, por el acaparamiento). Es engaño mediático eso de que hay gente muriéndose de hambre, en realidad aquellos grupos desquiciaron el sistema de ofertas de alimentos hasta conseguir una imagen artificial de escasez. Este libreto ya fue aplicado con éxito en Chile durante el gobierno de Salvador Allende.

En esta adversidad internacional no fue suerte de los gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, ellos manejaron mejor sus economías y probablemente con menos corrupción. El Gobierno venezolano sostuvo la inversión social, en los últimos tres años entregó 1’143.000 casas, aumentó el salario cinco veces y se mantienen operativos los servicios de educación y salud. La administración gubernamental bolivariana se come todos los programas de derribo y eliminación, por la fortaleza política del chavismo (no es solo el PSUV) y porque la oposición, a pesar de la respuesta electoral favorable de diciembre de 2015, no garantiza una involución social.

Al libro de Gene Sharp sobre los ‘golpes light de Estado’ le faltan capítulos para tumbar al chavismo, la oposición venezolana se las sabe completas y va por la escalada de violencia hasta alcanzar una declaratoria de ‘Estado fallido’ de Venezuela por esa cosa llamada ‘comunidad internacional’ o sea de Estados Unidos y sus aliados. Los episodios más mediáticos de violencia se concentran en cuatro ciudades: Valencia, San Cristóbal, Maracaibo y Caracas. Y dentro de esas ciudades en puntos estratégicos y accesibles a las cámaras de televisión. El afrochavismo (¡nuestra solidaridad, sin dudas!) de manera particular y toda la diversidad padecen un goteo trágico del liderazgo. Por ahora son asesinatos selectivos. (O)