Una excelente educación: la meditación para la concentración, creación y salud de los estudiantes

- 24 de Junio de 2017 - 00:00

Cada día es más reconocida la importancia de la meditación en los niños, adolescentes, adultos, ancianos, sanos y enfermos para conectar las diferentes partes del ser humano (lo corporal, emocional, intelectual y espiritual), desbloquear y enfocar las energías, eliminar los pensamientos invasores, ayudar a la concentración, mejorar el proceso de la memoria, superar el estrés, disminuir o desaparecer los miedos y la ansiedad, facilitar el aprendizaje, desarrollar la imaginación y la creatividad, aumentar la conciencia, las motivaciones para escoger especializaciones y profesión, mejorar el sistema inmunitario, bajar los niveles de tensión sanguínea, producir relajación profunda, confianza en sí mismo y resolución de problemas; en definitiva, la meditación ayuda a la armonía, paz interior y la salud integral de los seres humanos. La gran contradicción es que la meditación todavía no se encuentra incorporada a muchos sistemas educativos y, por tanto, no puede aceptarse que sin ella pueda darse una excelente educación. Las meditaciones guiadas tratan sobre muchos temas, problemas y todas las edades.

La meditación tuvo su origen en la India hace más de 3.000 años. Se extendió al Tíbet, China, Tailandia, Corea y Japón donde tuvieron desarrollos específicos y se extendió en gran parte del Asia. Desde hace 50 años se iniciaron sus desarrollos en Occidente. Desde hace 30 años se realizan investigaciones comprobando sus fundamentos científicos en las más importantes universidades de Estados Unidos y del resto del mundo. En 1987 el Dalai Lama, Francisco Varela y Adam Engle fundaron el Instituto Mente y Vida como un espacio para dialogar los meditativos budistas de diversas orientaciones con eminentes científicos (neurocientíficos, médicos, filósofos, psicólogos, físicos, biólogos moleculares, educadores y eruditos). Hasta abril de 2010 se realizaron XX trascendentales diálogos.

Magali Vargas dice: “En 1994, Daniel Goleman fundó el Programa Casel (Colaboración para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional), para la enseñanza sistemática de la enseñanza emocional en las aula. Tiene su base en la Universidad Estatal de Chicago donde han establecido unos estándares del aprendizaje social y emocional SEL (Social and Emotional Learning). Actualmente estos programas  son incluidos en planes de estudios en escuelas de todo el mundo, donde se ha observado que los mejores programas de aprendizaje social y emocional son los que se diseñan y se adaptan a las propias necesidades del sistema educativo del país”. La educación se está nutriendo de la meditación, respaldada por los aportes de la neurociencia, los estudios de la plasticidad cerebral, el modelado de los circuitos cerebrales, de los cerebros diferentes que exigen aprendizajes diferentes y la creación de nuevos circuitos cerebrales que conducen a cambios para favorecer que las nuevas experiencias sean adecuadas para los estudiantes, los educadores y padres.

En el contexto  de la educación ecuatoriana, en todos sus niveles, se debe meditar al comienzo de sus actividades y después de los recreos en la enseñanza básica y el bachillerato, cuando los estudiantes se encuentran agitados, excitados y descentrados. Los servicios de Bienestar y Orientación Educativa deben asumir el liderazgo frente a la dispersión mental, invasión de pensamientos y en la lucha contra las adicciones y en especial contra el consumo de drogas. La meditación ayuda a equilibrar la distorsión de la educación en la cultura occidental centrada en ‘activar’ el hemisferio izquierdo y ‘apagar’ el hemisferio derecho. La meditación, en cambio, activa al hemisferio derecho y pasa a controlar al hemisferio izquierdo. Es urgente la implementación de la meditación para contribuir a una excelente educación ecuatoriana. Prácticamente no costaría y su aporte sería extraordinario. (O)

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