Viernes, 07 Octubre 2016 00:00 Columnistas

"Un nuevo Plan Cóndor"

Ketty RomoLeroux G.

Así llamó nuestro presidente Rafael Correa a los planes de desestabilización y persecución de sus líderes políticos, que se están dando en algunos gobiernos progresistas de nuestra región. Tendientes a reinstaurar, no solo el neoliberalismo, sino la llamada “Operación Cóndor”.

Recordemos, brevemente en qué consistió tal operación.

Fue un plan delictivo concebido durante la dictadura militar fascista, instaurada en Chile, el 11 de septiembre de 1973, liderado por el general Augusto Pinochet, que derrocó al Gobierno constitucional de la Unidad Popular en Chile. Asesinó a su presidente Dr. Salvador Allende e inauguró  una era de terror, que dos años después se extendió por Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, bañando de sangre el Cono Sur Americano.

En los primeros meses se produjeron detenciones, torturas y asesinatos masivos. Entre ellos el de Víctor Jara, el famoso cantautor popular, a quien primero le cortaron las manos el 18 de septiembre. El 23, mantenido bajo arresto domiciliario, murió el Premio Nobel  Pablo Neruda. Su casa fue destrozada y sus libros quemados.

Testimonios de la época, sobre los casos de más de 2.000 desaparecidos, durante la dictadura militar argentina, se referían a los llamados “Vuelos de la Muerte”, en aviones desde los cuales se arrojaban a los secuestrados con vida al océano. Posteriormente, la justicia prohibió la destrucción de archivos militares, que contenían información sobre el destino de 30.000 desaparecidos. En 1992 se descubrió el “Archivo del Terror” en Paraguay.

La tortura sexual adquirió caracteres de monstruosidad, aplicadas especialmente a  las mujeres políticas. Se las sometía a torturas brutales con objetos puntiagudos. Por ejemplo, les introducían un cable en la vagina y luego se lo pasaban por los pechos. Pero había una especialmente sádica: el rectoscopio que se introducía en la vagina.

Adentro en el tubo se lanzaba una rata, la cual buscaba la salida, mordiendo los órganos internos de la víctima.

Toda esa maquinaria de atrocidades, implementada en mazmorras y centros clandestinos de detención, funcionaba a conciencia, de que sus acciones quedarían en la impunidad.

Con el argumento de consolidar la paz social, y la  reconciliación nacional, los gobiernos posteriores recurrieron a la amnistía, el indulto, fueros militares. Amparando de esta manera la impunidad de sus autores. Por supuesto, Pinochet jamás fue enjuiciado penalmente.

Precisamente, para conocer sobre la gestación de un nuevo Plan Cóndor en la región y combatirlo, se llevó a cabo en nuestro país, a fines de la semana pasada, el Tercer Encuentro Latinoamericano Progresista.

Solo el fortalecimiento de la unidad de nuestros pueblos podrá enfrentar la actual ofensiva de las élites económicas-sociales, respaldadas por el imperio e impedir su retorno.

Y, seguir batallando por un mejor porvenir para nuestros hijos y nuestros nietos. (O)

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