Un compromiso de todos: salvar Zaruma

- 22 de septiembre de 2017 - 00:00

Aún no me explico por qué se dejó avanzar tanto, si los pedidos de los pobladores nacieron hace varios años. Aún no entiendo el por qué se esperó tanto, si las imágenes que se subían a redes sociales eran evidentes. Aún no comprendo las razones por las cuales ninguna autoridad nacional se pronunció. Es más, los videos de los medios de comunicación eran -son- impresionantes: enormes socavones que crecen día a día en medio de la ciudad patrimonial.

Zaruma, sin duda es una de las ciudades más hermosas del país; declarada Patrimonio nacional en 1990. Y  desde 1998 forma parte de la lista indicativa como candidata a convertirse en ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. Aún recuerdo cuando, en 2012, acudimos a  entregar el expediente técnico – realizado por el entonces Ministerio Coordinador de Patrimonio y el INPC- a la misión de análisis de la Unesco que llegó al país como parte del proceso para la declaratoria. Aprovechamos para recorrer sus calles, sus plazas, sus rincones. Y, sobre todo, para conversar con  sus habitantes; gente enamorada y orgullosa de su ciudad, de sus tradiciones, de su gastronomía -no hay como su delicioso Tigrillo- y también su tradición minera.

Sin embargo, esa misma herencia minera es la que ahora está a punto de provocar el colapso de la ciudad. La minería ilegal y artesanal y, sobre todo, la falta de control y quemeimportismo de las autoridades, convirtió a Zaruma en una verdadera bomba de tiempo. Como sucedió en diciembre del año pasado cuando, en medio de un estruendo se abrió un enorme socavón en el patio de la escuela La Inmaculada. Este socavón puso en evidencia, una vez más, que día a día se realizaban detonaciones para obtener unos cuantos gramos de oro, convertido en vil metal.

El  GAD Municipal de Zaruma -en diciembre de 2016- declaró en emergencia al centro histórico y se generó́ una cartografía  de riesgos antrópicos y naturales y se levantó el primer mapa de ubicación de galerías en el subsuelo del Centro Histórico. Sin embargo, las actividades ilegales han continuado; decenas de mineros trabajan en forma clandestina; noche a noche se sigue oradando el subsuelo de la ciudad.

Actualmente el 61% de los inmuebles patrimoniales del centro histórico están afectados; tienen grietas y fisuras y  muchos de ellos están a punto de colapsar. De ahí que era impostergable la necesidad de escuchar el clamor de los pobladores de Zaruma. El presidente Lenín Moreno declaró el estado de excepción por 60 días. El decreto ejecutivo conforma también un Comité interinstitucional, en el cual -lamentablemente- no está el Ministerio de Cultura y Patrimonio. Al menos la presencia del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural es imprescindible. No es únicamente un tema de riesgos, seguridad y control, sino también un tema cultural y patrimonial. Para salvar Zaruma se requieren 400 millones de dólares. El Gobierno Nacional, para lo urgente, ha destinado cuatro millones de dólares.

En los últimos seis años en el país no se ha producido ni una sola sentencia por delitos patrimoniales tipificados en el Código integral penal. Y no es porque los ecuatorianos aprendimos a cuidar nuestros patrimonios. No, por el contrario cada día el Ecuador pierde al menos cinco bienes inmuebles patrimoniales. Cada día se cometen agresiones y delitos patrimoniales a vista y paciencia de las autoridades locales y nacionales.

Es compromiso de todos es salvar a Zaruma. Pero sobre todo ya es hora de comprender que nuestros patrimonios constituyen parte fundamental de nuestra identidad; nuestra historia, nuestros símbolos, nuestras tradiciones, nuestra lengua, nuestros ritmos y costumbres, y nuestro modo de vivir y entender nuestro presente y nuestro futuro. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: