Tragedia centenaria de un pueblo que no se rinde

- 11 de abril de 2017 - 00:00

Gran Bretaña tiene este año la oportunidad de enmendar la funesta intervención colonialista de hace cien años, cuando abusó del mandato sobre Palestina, que le había otorgado la Sociedad de las Naciones, con su carta imperial del 2 de noviembre de 1917, conocida como la Declaración de Balfour, apoyando “el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío”. Carta firmada por  el ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James Balfour, dirigida a Lord Rothschild.

Los palestinos consideran que esta misiva fue la primera bala que se disparó contra ellos, y reprueban los festejos que se preparan para celebrar el primer centenario. Su Majestad, la reina Isabel, tiene a mano la posibilidad de proponer la solución de los dos Estados, para poner fin al conflicto árabe-israelí, como lo anhela la Unión Europea y el  mundo pensante.

Durante 2017, los palestinos conmemoran varias otras efemérides vividas en los últimos 100 años, que convocan a una solidaridad sincera y efectiva. Esta Semana Santa  es propicia para dar muestras sinceras de apoyo y respaldo a nuestros hermanos palestinos, cuando se da reconocimiento al más excelso palestino de todos los tiempos, que recorrió a pie los senderos de esa tierra santa, dando testimonio de amor al prójimo y señalando caminos de equidad, justicia y paz.

Además de este centenario, se cumplen 70 años de la partición en dos de Palestina por la ONU en 1947, bajo mandato británico,  con Jerusalén bajo control internacional. Al año siguiente se retiró Gran Bretaña dejando la Cisjordania y la Franja de Gaza  administrados por Jordania y Egipto, respectivamente. Es cuando Israel declara su independencia el 14 de mayo de 1948.

En junio se conmemorarán 50 años de la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel ocupó militarmente Cisjordania y la Franja de Gaza y  se apoderó ilegalmente de tierras palestinas, instaló colonos y control de la población, junto con la ocupación de los Altos del Golán sirios, el Sinaí egipcio y Jerusalén Este.

En diciembre se cumplirán 30 años del inicio en 1987 de la insurrección popular en los territorios ocupados, la Primera Intifada, que duró seis años. Ese mismo año, días más tarde, nació el movimiento islamista Hamás, con influencia de los Hermanos Musulmanes egipcios, que se convirtió en uno de los principales actores  de la resistencia.

Quedan amargos recuerdos, 20 años de paralización del proceso de paz desde 1997 por acciones provocadoras de Israel, que el pueblo palestino no puede dejar de repudiar.

Y se cumplen 10 años del brutal e inhumano bloqueo de Gaza por tierra, aire y mar, que impone sobre todos los ciudadanos inicuas condiciones carcelarias. Las víctimas han sido sobre todo miles de niños asesinados, y jóvenes, que caen muertos o son encarcelados injustamente.

Así, 2017 será un año de recordatorios que, si bien marcan la tragedia de un pueblo, afianzarán la solidaridad global de quienes repudian la opresión y exigen lo justo: inmediato reconocimiento del Estado de Palestina con sus fronteras de 1967 y Jerusalén Este como su capital. No hacerlo sería asociarse a la desacertada intervención del presidente Trump, al servicio del gobierno de Netanyahu y del sionismo, apoyando la fórmula de un solo Estado, la ocupación ilegal y las violaciones de derechos de lesa humanidad que conlleva. (O)