Todos somos cocodrilos de altura

- 22 de junio de 2017 - 00:00

En 1868 Francis Galton publicó El genio hereditario. Su primo, Charles Darwin, creía en la evolución de las especies y era retratado como mono. Eran tiempos duros. Galton, según señala Eduardo Galeano, “fue el padre de la eugenesia, método científico para impedir la propagación de los ineptos”. Dijo: “Un cocodrilo jamás podrá llegar a ser una gacela, ni un negro podrá llegar a ser miembro de la clase media”. Era el siglo XIX.

En el siglo XXI el racismo sobrevive. El presentador peruano Phillip Butters exclamó: “Los ecuatorianos son cocodrilos de altura. Tienen bíceps en las pestañas…” y añadió: “Ustedes le hacen una prueba de ADN a Felipe Caicedo y no es humano, es un mono, un gorila… son unos negros apretados que si te muerden te da ébola”. En cierto argot futbolero los caimanes serían los jugadores de piel de ébano. La excongresista afroperuana Martha Moyano le increpó: “Tú eres afrodescendiente y no lo puedes negar”.

Butters, según dice, tenía una nana ‘negra’ llamada Mercedes Noriega Islas, allá en Trujillo, donde le decían ‘zambo’.

¿Quién es este personaje repudiado en los dos países y que podría enfrentar una condena severa? De niño, sus travesuras fueron muchas “desde meter un mono a la refrigeradora, hasta quemar un pollito…”, según un reportaje de la revista Caretas. Ahora, tiene una “estampita de la Virgen María” en su mesa de noche, miró de lejos a Ted Turner, el multimillonario a quien admira, cree que es una ‘huachafería’ pensar que Chile es un país hermano, le tientan por la alcaldía de Lima y, a veces, solo a veces, tiene una pesadilla recurrente: “Sueño muchas veces que me agarran a balazos en el piso, pero no logro ver quién me dispara”.

Es aliado del recalcitrante arzobispo de Lima Juan Luis Cipriani, quien polemizó sobre la ‘ideología de género’, aunque fue Butters quien presentó la propuesta de ‘desmariconizar la TV peruana’, ante las críticas de los grupos LGBT. Como muchos, nunca estudió periodismo, donde se enseña ética y deontología. Habla tanto de fútbol que apostó contra su propio país frente a Uruguay. Perdió el desafío y fue rapado.

Hernán Migoya en Perú 21 lo desenmascara: “Hace tiempo que Phillip Butters decidió que él se erigiría en vocero de una de las figuras más detestables que existen en el espectro poblacional de todas las sociedades y países: la del ignorante orgulloso de serlo y que tiene a gala ostentar su fanatismo, ya sea en forma de aversión a los países vecinos, belicosidad injustificada contra opiniones discrepantes, intolerancia al que es -solo en apariencia- distinto, etc. La xenofobia y el machismo del siglo XIX son sus señas de identidad más visibles y suponen un retroceso transcendental en todos los avances sociales y de convivencia para un país moderno”.

No habrá tregua ante la agresión a los más excluidos; a lo largo de los siglos, quien no tiene de inga, tiene de mandinga. Como siempre, es el agraviado quien nos da la lección. “Tengo claro que este señor no representa a Perú, solo representa la falta de valores, complejo y odio de alguien que sufre por los demás”. Así es, ‘Felipao’, usted es un caballero de fina estampa. (O)

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