'Todos ABC': campaña de alfabetización Leonidas Proaño

- 18 de septiembre de 2017 - 00:00

“La autenticidad de una revolución puede ser caracterizada por los calificativos siguientes: deber ser global, radical, rápida. (…) La palabra revolución significa literalmente ‘revolver’. Es decir lo que estaba debajo se pone arriba y viceversa. Significa cambio profundo, una transformación substancial. La revolución (…) debe ser global, es decir, que debe tocar la totalidad de la estructura social y de las estructuras mentales. La revolución debe ser radical, es decir, debe ir hasta las raíces mismas del mal que sufre el hombre. (…) La revolución debe ser rápida, en oposición a la evolución, que no puede ser sino lenta (…) todo lo que es lento se hace por pedazos, y, a menudo, no afecta la raíz sino solo la superficie”, Leonidas Proaño, 1971.

De los males mayores que sufre una sociedad es que haya ciudadanos que aún vivan en el analfabetismo. La presencia del analfabetismo es expresión de cómo perduran las estructuras más retrógradas, sean económicas, políticas, culturales, mentales. Cómo perduran las ataduras coloniales en sociedades que se presuponen o se creen modernas, modernizadas, modernistas e incluso posmodernistas.

En Ecuador, alrededor de medio millón de personas viven en esta condición de analfabetismo. Viven en una condición excluyente que expresa que los procesos democráticos alcanzados aún adolecen de mirar hacia abajo desde abajo. No puede haber proceso que reclame para sí estar en la izquierda, menos aún en la tendencia progresista, si no erradica esta condición que vulnera los derechos humanos. El analfabetismo es la forma más violenta de despolitización de una sociedad. Con el lanzamiento de esta campaña, debe quedar claro que no es solo tarea del Estado, de un ministerio o de funcionarios.

Debe ser el proceso social más participativo, popular por definición que puede haber. Un país movilizado por cada uno de ellos. Debe concretarse la meta de lograr hasta 2019 la alfabetización de casi 200.000 ciudadanos. Y continuar con la posalfabetización, es decir, lograr el bachillerato en 5 años. De esta manera se logrará una real protección de derechos para la ciudadanía.

Una revolución -como afirma Proaño- debe ser global, radical y rápida. Es la gran oportunidad de que aquellos que hoy padecen esta condición se conviertan en actores clave para potenciar los territorios, por ejemplo, si queremos que Ecuador profundice su posicionamiento turístico. Pero sobre todo la sociedad ecuatoriana debe asumir la tarea de reflexionar, cuestionar su(s) cultura(s) política(s), donde el diálogo sea controvertido, diferenciador pero no egoísta, ni de oídos sordos, sino vocacional, desprendido, como afirmaba Proaño, donde hay un tercero, el país, los más pobres entre los pobres, que deben salir ganando. Erradicar el analfabetismo, abrir nuevos ‘surcos’ para un país inclusivo, afianza la democracia, supera debates y contradicciones superficiales.

La presentación de la campaña fue el 23 de agosto. Vale preguntarse: ¿Y los medios de comunicación? Aparte del tradicional tratamiento ‘noticioso’ puntual, resumido, momentáneo, ¿qué discusión, reflexión, análisis, han hecho? ¿Y los medios públicos? ¿O se comportarán como lo hicieron en los 60-90 del siglo pasado? ¿Les importa? También deberían ‘revolverse’. (O)