Jueves, 24 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Tiko Tiko y los acróbatas

Juan Carlos Morales. Escritor y periodista ecuatoriano

Nada más enterarme de la valiente decisión de Tiko Tiko de aparecer sin maquillaje para postularse a la Asamblea pensé inmediatamente en la máscara de Santo, que siempre estaba en disputa en cada combate. Más que el horror -que a algunos parece producirles un candidato vestido de payaso- está el hecho, ese sí espeluznante, de mostrarse ante la opinión pública después de décadas de haberse ocultado ante una parte de una sociedad de mandíbulas de acero.

Pongámonos circunspectos, si es posible. Porque personalmente me desternillé de la risa al escuchar a un candidato que ofrecía lealtad, después de haber probado algunas tiendas políticas. O aquel otro que, ese sí un verdadero saltimbanqui, pasó previamente en reuniones en busca de algún ofrecimiento, hasta terminar precisamente en la esquina contraria, y no de un circo. ¿No son verdaderos acróbatas de la política? ¿No son contorsionistas o lanzallamas contra la honra ajena? Qué digo, unos maestros del ilusionismo, queriendo aparecer como salvadores de la patria y ofreciendo armar a los campesinos y con más agallas que un tragasables. Sabemos quiénes son, porque por último a Tiko Tiko, después de tanto anonimato de su rostro, no le podríamos reconocer en la calle.

Ahora, gracias a Wikipedia, me entero de que el nombre de este colombo-ecuatoriano deriva de su nombre Enrique, porque allá en las tierras del vecino país se les dice ‘ticos’ a los ‘ernesticos’. Como sea, en la década de los 80, ya instalado en el país, produjo la serie de canciones infantiles (se conoce que tiene más de 70), como ‘Sistema solar’, ‘El árbol’, ‘Aseo personal’, ‘El lápiz’… Y, claro, no hay que rasgarse mucho las vestiduras porque, en su momento, cada agrupación política ha realizado acopio de la farándula, que incluye a futbolistas. ¿No es esta sociedad producto del espectáculo, de la chismografía de la peor calaña, de una seriedad de alcantarilla?

Para entender mejor los asuntos del humor, hay que leer lo que decía Lin Yutang, que escribió La importancia de vivir cuando recién Hitler se perfilaba como canciller de Alemania y Charles Chaplin preparaba esa genialidad que es la película El Gran Dictador (aún no aparecía el discurso de Cantinflas como político: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.).

“Enviemos a cinco o seis de los mejores humoristas del mundo a una conferencia internacional -antes de la proclamación de una guerra- y el mundo se salvará. Como el humor marcha necesariamente de la mano con el buen sentido y el espíritu razonable… y como esta es la forma más alta de la inteligencia humana, podemos estar seguros de que cada nación estará representada en la conferencia con su espíritu más cuerdo y más sano”.

Se preguntaba sobre quiénes iniciaron nuestras guerras: “Los ambiciosos, los capaces, los hábiles, los que alientan los designios, los cautos, los sagaces, los altaneros, los patriotas en exceso, los inspirados por el deseo de ‘servir’ a la humanidad, los que tienen que hacer una ‘carrera’ y esperar una estatua de bronce”. Ojalá Tiko Tiko no pierda la sonrisa en la Asamblea. (O)

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