Jueves, 09 Febrero 2017 00:00 Columnistas

Sombras ominosas en el horizonte

Jorge Núñez Sánchez - Historiador y Escritor

Una vez que la campaña electoral ha entrado en su última etapa, han salido de su cubil las alimañas que se habían ocultado desde hace tiempo. Como es propio de su naturaleza, han salido a ladrar, rugir, amenazar y prepararse para saltar sobre sus potenciales víctimas.

No de otro modo puede interpretarse el hecho de que un gran bandido, prófugo de la justicia, haya sido entrevistado en EE.UU. por dos periodistas malévolas y mostrado por los grandes medios casi como una víctima. Ahora resulta que el bandido y traidor conocido como ‘Capaya’ se ha convertido, para los medios masivos, en una fuente de verdad y hasta en un referente de honestidad política.

Claro está, toda esta operación de escándalo mediático ha sido hecha con los mayores cuidados legales. El canal para el que trabaja una de las tales periodistas dice que ella actuó por su cuenta al entrevistar al prófugo Pareja Yannuzzelli y que ellos no lo sabían, disculpa tan burda que nadie la cree.

La pregunta que se impone es quién o quiénes manejan los hilos de esta trama siniestra, que busca convertir en víctimas de persecución política, y hasta en héroes, a los bandidos prófugos. Y ahí es donde asoman en el horizonte las sombras ominosas de un par de jefes mafiosos que viven en Estados Unidos, bajo protección oficial, después de haber saqueado a Ecuador mediante el feriado bancario: William y Roberto Isaías Dassum.

Son ellos quienes han sostenido durante años a la oposición más venenosa y desaforada. Son ellos quienes financian ahora al banquero candidato y, a cambio de su dinero, le impusieron la candidatura de Andrés Páez a la Vicepresidencia de la República. Son ellos quienes montan y pagan las campañas de difamación contra el Gobierno y gestionan los planes de desestabilización política en el país.

Ardidos hasta el alma por las sentencias que les impusiera la justicia ecuatoriana, quieren volver por más. Aspiran a que se les devuelvan los bienes que les fueron legalmente incautados, en pago por los préstamos estatales no cancelados por ellos. Y seguramente aspiran a más: a reabrir el Filanbanco, a imponer de nuevo la antigua Ley de Instituciones Financieras que les facilitó el saqueo de Ecuador, a reorganizar la antigua ‘bancocracia’ y restablecer el pleno dominio político de la oligarquía financiera.

Los buenos ciudadanos estamos indignados ante esta trama verdaderamente mafiosa que han montado el banquero candidato y sus socios-patrones, los Isaías, para distorsionar la lid electoral y convertirla en un estercolero, todo ello con la complicidad activa de los grandes medios de prensa, televisión y radio, que van también por su parte de la presa: para comenzar quieren la derogatoria de la Ley de Comunicación y la eliminación del concurso público de frecuencias de radio y televisión.

Frente a tan desenfrenadas ambiciones oligárquicas y ante esas hambres atrasadas de la derecha, la única solución posible es votar por Lenín Moreno y los candidatos de Alianza PAIS. Solo así Ecuador podrá seguir el cauce de progreso que iniciara hace una década y que lo ha llevado a dar pasos agigantados para salir del subdesarrollo, la miseria y la insalubridad.

En las manos de cada ciudadano está la solución al dilema político actual: o avanzamos en la construcción de una Patria altiva y soberana o volvemos al repudiable pasado que nos recuerdan esas sombras ominosas que asoman en el horizonte. (O)

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