Miércoles, 14 Junio 2017 00:00 Columnistas

Situación nacional y proyecciones

Leonardo Vicuña Izquierdo

La segunda etapa de la Revolución Ciudadana la lidera Lenín Moreno, desde la Presidencia de la República y del movimiento Alianza PAIS; en uno y otro espacio asumió la responsabilidad histórica de defender los logros de la década liderada por Rafael Correa, y fortalecer la organización política, que sustenta el proyecto de cambios, lo que es esencial para avanzar con nuevas reformas y conquistas sociales.

Uno y otro líder tienen sus propios estilos que deben respetarse, sabiendo que están protegidos por los mismos principios y programas, tantas veces respaldados en forma multitudinaria por el pueblo ecuatoriano, en elecciones y consultas. El proyecto político enfrenta, por su profundidad y alcances, serios problemas y una acción sostenida de boicot, que se organiza en el viejo poder oligárquico bancario, que tiene  claro apoyo internacional, de la gran prensa, analistas de derecha, las multinacionales, organismos multilaterales y el Gobierno de EE.UU., interesados siempre en mantener en nuestros países las viejas estructuras de explotación económica, dominación social y control imperial.

La decisión de Lenín de lograr un Acuerdo Nacional y ofrecer para ello la mano extendida debe ser entendida en el afán nacional de superar la difícil coyuntura económica, derivada del impacto económico financiero, provocada por la sustancial baja del precio del petróleo, los impactos del terremoto y otros factores; si bien se está saliendo de la difícil situación, gracias a las acertadas medidas asumidas oportunamente por el anterior Gobierno. Es menester entender que todos los sectores, público, privado, social, solidario, deben contribuir, con sentido de patria y de pueblo, para generar fuentes de trabajo, aumentar la productividad y la producción nacional.

Hay que hacer fuerza para reajustar objetivamente, en función de las nuevas prioridades, los planes, programas y proyectos, para cumplir con una agenda patriótica, que incorpore progresivamente a nuevos actores, enmarcados en la utilización de la enorme infraestructura creada, buscando, con la aplicación de la Revolución  agraria y laboral, avanzar hacia el objetivo de una nueva estructura productiva, que desarrolle la industria, agroindustria, los servicios, incremente y diversifique las exportaciones, incorporando tecnologías avanzadas y el conocimiento universal en los diversos procesos productivos.

Gana importancia el macroprograma ‘Toda una Vida’ y el plan ‘Casa para Todos’, los que se debe apoyar, por ser ejes dinamizadores de empleo y bienestar de niños, ancianos y el conjunto de la población. En esa perspectiva, fortalecer Alianza PAIS, renovarla, reestructurarla, democratizarla, cobra importancia, convoca a la serenidad, la comprensión y, sobre todo, a la unidad y consecuencia con el trabajo de más de 12 años, de todos. Hay un denominador común para los dirigentes de AP y sus diversos orígenes y tendencias, el programa y principios democráticos de la organización y de la Revolución Ciudadana; y hay un múltiple objetivo compartido, la equidad, justicia social, soberanía plena y desarrollo integral por un nuevo Ecuador y el socialismo.

No nos equivoquemos. Agrupémonos todos en la lucha por alcanzarlos. No nos dejemos confundir por sectores interesados de la oposición y su gran prensa, así como por los viejos círculos que institucionalizaron, con la partidocracia, la corrupción, compra-venta de conciencias, dirigentes, movimientos, partidos y poderes, por lo que se los ha combatido y derrotado; combate que se debe ampliar con sentido global de patria. El presente es de unidad y lucha y el futuro de bienestar y progreso; por ello, las bases de AP y los sectores políticos y sociales que apoyan la RC exigen serenidad, verdaderos diálogos para reencontrar los caminos tácticos adecuados, sin hacerle el juego al viejo poder y sus tentáculos.

Es la hora de la patria, en consecuencia, actuemos con serenidad y prudencia. (O)

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