Miércoles, 21 Septiembre 2016 00:00 Columnistas

"Sin oídos muertos"

Juan Montaño Escobar

Con frecuencia le preguntan a este jazzman que cómo se autodefine, si negro o afro. La interrogante tiene cierta relevancia si es pensada desde la colonialidad del poder político burgués y si es sentida desde el cimarronismo animado en resistencia intelectual. Es nuestra humanidad americana (y ecuatoriana) sentipensante con dudas y certezas en su andadura hacia el desarrollo. ¡Qué palabra esa, ‘desarrollo’! Como habría dicho alguna bisabuela de la otra orilla: “No sea moto akufa matoyi”. O sea no se haga el sordo, o más literal: no se convierta en persona con oídos muertos. Ahí les va la respuesta: el racismo de escritorio, uniforme y encorbatado nunca se equivoca a la hora de decidir. Por ahí algunos policías creen conocer al delincuente: afrojoven en bermuda, camiseta, gorra de beisbolista y mochila. Y así se las montan en cualquier lugar y hora hasta que un día de Oggum se encuentren con un Carlos Angulo Góngora ecuatoriano. Queda escrito en EL TELÉGRAFO.

Este jazzman se autodefine como afronegro o negroafro, fin del drama identitario. En la onda del Decenio de la Afrodescendencia ecuatoriana hay que cununear bien fino el tema del desarrollo (D) (también reconocimiento (R) y justicia (J). Los Estados deben entenderlo y aplicarlo como reparación. Nuestras desventajas económicas y sociales, demostradas con indicadores recontramedidos y sabidos, tienen una falla original: esclavización con toda la destrucción de humanidad y culturas, negación de ciudadanía hasta anteayer, deformación ideológica para sostener la exclusión de las mujeres afroecuatorianas, y lo peor: culpar a la víctima.

La reparación (R-J-D) para las mujeres negras es demanda y cumplimiento obligatorio para los gobiernos progresistas. Ángela Davis: “…el uso generalizado de la categoría ‘mujer’ escondía una racialización clandestina, operativa dentro de esta categoría, según la cual ‘mujeres’ en realidad significaba ‘mujeres blancas’ o, aún más concretamente, ‘mujeres blancas acomodadas’”. Fragmento de una entrevista a esta hermana publicada en el periódico Diagonal, del 8 de septiembre de 2016. No es el ‘qué haremos’, más bien es el ‘qué hacemos’ por cumplir nuestras propias metas de reparación con o sin Decenio. Nuestro principal documento político-jurídico para aquello es la Constitución de la República y hermanar su filosofía eficaz del Buen Vivir a nuestros saberes de abuelos y abuelas, volverlos operativos en las acciones comunitarias, rurales y urbanas. Definámoslo como Ubuntu.

Pensar el desarrollo del pueblo negro es una tarea (re) fundacional. Ah, sí, ¿por dónde empezar? Persisto en el concepto ‘reparación’ en los territorios de las comunidades negras y el daño ecológico que les niega su desarrollo, reparación en el sistema educativo y acabar las complicaciones burocráticas ministeriales a la etnoeducación, negociar (a lo Rosa Parks) los asientos delanteros con la clase política blanca ecuatoriana, si no es así abandonen el bus-partido. Solo para empezar. (O)

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