Miércoles, 05 Octubre 2016 00:00 Columnistas

¿Sí al Plan Colombia?

Fander Falconí

Hace menos de un mes, Álvaro Uribe escribió una carta desesperada al candidato presidencial estadounidense Donald Trump, expresando su preocupación por el Plan de Paz alcanzado en Colombia entre el Gobierno y las FARC. Es decir, el senador colombiano que ha confesado su participación en la desestabilización del Gobierno legítimo de Venezuela, se reportaba al magnate republicano. Hace menos de un mes se esperaba el triunfo del ‘Sí’ por la paz, aunque el margen sería pequeño.

Ciertamente el margen fue pequeño, pero negativo. ¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera? 49,78% de los colombianos dijo ‘Sí’, pero 50,22% votó ‘No’. En los departamentos fronterizos de Colombia, donde más impactó la guerra, ganó el ‘Sí’. Pero seis de cada 10 colombianos no fueron a votar. El Gobierno no tenía la obligación de someter a votación el acuerdo y pese a esta votación aseguró que respetará el alto permanente al fuego. Así que es muy temprano para decir que cuatro años de negociaciones fueron a la basura. Además, América Latina entera está tras el anhelo de paz para un país que ha sufrido tanto.

Claro que eso no lo dirá Uribe. Para él es, en esencia, el triunfo del Plan Colombia, el cual “dio magníficos resultados” según la mencionada carta. Además, todavía hay plata de Estados Unidos en ese plan que se invertiría en más armas, las cuales podrían más tarde usarse contra Venezuela o contra el mismo pueblo colombiano. Como coincidiendo con esa postura monstruosa, la derecha ecuatoriana saca en Facebook esta frase: “Parte del triunfo del ‘No’ en Colombia fue para decir No a Maduro, No a Castro, No al socialismo del siglo XXI”. Recién nos enteramos que el presidente colombiano Santos (neoliberal y dueño de medios) se ha convertido al socialismo. La ignorancia es atrevida, pero la maldad es imperdonable.  

No a la paz es un sí al Plan Colombia, pero es un resultado que no refleja lo que quiere la mayoría colombiana. Primero, por el ausentismo superior a la mitad. Además hubo la manipulación de la información, que afecta al resultado. Por otro lado, se puede discutir de buena fe los detalles del acuerdo, pero dudar del bien superior que es la paz, es propio de una mentalidad belicista, basada en la inequidad. Porque los belicistas nunca enviarán a su hijos a combatir. Para eso están los pobres.

En el caso colombiano, Ecuador ha sufrido de cerca este conflicto armado (basta recordar el infame ataque de Angostura) y nuestro Gobierno ha cuidado de los refugiados colombianos más que ningún otro país. Y pronto seremos parte de la siguiente fase de la paz: el diálogo público entre el Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Hay varias preguntas que aparecen de inmediato: ¿Cómo creará Colombia un nuevo contrato social favorable para todos los colombianos? ¿Cómo hacer realidad la integración fronteriza?

La paz de Colombia será garantía de la paz de la región. Todos esperamos la paz. (O)

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