Martes, 24 Enero 2017 00:00 Columnistas

Se posesiona Donald Trump, mal presagio contra el planeta y la paz

Gustavo Pérez Ramírez

Con salvas oficiales, como 45° Presidente de EE.UU., se ha posesionado Donald Trump, pero ante protestas, contramanifestaciones en la calle y muchos temores de ciudadanos en EE.UU. y en todo el mundo.

En su discurso sugirió sorpresivamente una nueva visión grandiosa con la que va a gobernar, notificando que lo hará con el pueblo, “para beneficio de nuestros trabajadores, para juntos hacer a EE.UU. grande de nuevo”; lo hizo en tono arrogante. “Este 20 de enero será recordado como el día en que el pueblo volvió a controlar esta nación”.

Fue  increíble, en su afirmación en la que reconoció: “Seamos negros, marrones o blancos, compartimos sangre de patriotas”. Y en cuanto a sus contradicciones, sus prácticas serán la prueba; después del discurso a favor de los trabajadores, firmaría decretos ejecutivos nombrando los quince miembros de su gabinete, escogidos entre la élite más rica, no por meritocracia.

Para muchos, sus palabras de posesión confirmaron  los peores presagios que suscitaron sus exabruptos de campaña presidencial en múltiples campos de la política nacional e internacional; entre otros: el acuerdo universal vinculante para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero y la paz mundial.

Si bien no lo anunció en su táctico discurso, que no fue una agenda de gobierno ni plataforma de estrategias, ya es promesa de campaña que cancelará en los primeros 100 días de su mandato el acuerdo climático de la Convención de la ONU en París-COP 21, de 2015, donde se obtuvo el consenso de 0 carbono adicional, para mantener la temperatura media mundial sin que rebase 1,5° Celsius, respecto a los niveles preindustriales, de lo contrario se irá acelerando el calentamiento terrestre que terminará destruyendo el planeta.

El nuevo presidente, que ha vivido en una torre de marfil, ni se percata o no quiere reconocer que están ocurriendo cambios en el sistema climático, entre otros, que la Tierra está en fase de calentamiento (en el siglo XX, la temperatura media mundial de la superficie aumentó 0,6 °C  y  el nivel medio del mar en todo el mundo subió entre 0,1 y 0,2 metros).

Adquiere valor premonitorio la alerta que el eminente astrofísico Stephen Hawking diera sobre la elección de Donald Trump, como presidente de EE.UU. Para el científico inglés Hawking -junto al voto del Reino Unido a favor del Brexit-, “conforma el momento más peligroso para el desarrollo de la humanidad”. ¿Lo llegará a captar el todopoderoso y explosivo presidente Trump, disfrutando de las delicias del poder a escala mundial?

Y en cuanto a la paz mundial, surge la amenaza nuclear. La primera prioridad de Trump es desmantelar los acuerdos nucleares con Irán. Con razón el papa Francisco ha afirmado  que en la actualidad puede hablarse de una tercera Guerra Mundial que se desarrolla “por partes” mediante “crímenes, masacres y destrucciones”, y ha hecho  un nuevo llamamiento mundial a favor de la paz “para detener la locura bélica”. La que provocaría el dedo de Trump apretando el botón nuclear. (O)

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