Se consolida la vigente democracia

| 25 de Febrero de 2017 - 00:00

Nuestro país, con la jornada electoral y el triunfo del binomio de la Revolución Ciudadana, Lenín Moreno-Jorge Glas, demostró a los desorientados de la oposición y al mundo entero, que en Ecuador se vive una auténtica democracia con el aval de las misiones de observación y representantes de instituciones locales y del continente que reconocen la verticalidad del Consejo Nacional Electoral en su estructura y conducción, desde el inicio y terminación del proceso cívico. Es una evidente respuesta de rechazo y condena a ciertos dirigentes de grupo de la derecha derrotados que insinuaron con el apoyo de la prensa ‘independiente’ politizada, que se operaba un sospechoso fraude en los comicios.

Hoy, ya los rufianes de la derecha y ciertos columnistas de medios privados dejarán de tildar de dictador, tirano o acaparador de funciones al líder de la Revolución Ciudadana, Rafael Correa Delgado. Se olvidan de que tirano es un déspota que no asume el poder político por la voluntad popular, sino por el repudiado golpe militar. En Ecuador rige la Constitución aprobada en referendo, ahora con 5 funciones del Estado. Existe libertad para expresarse, pero no para calumniar y no hay periodistas perseguidos por pensar diferente. El actual mandatario y el futuro nos representa y nos representará en su orden, por el pronunciamiento popular en las urnas.

En la reciente jornada electoral, los restos de la partidocracia y otros necios carentes de atributos, que insistieron en mantenerse en la palestra, ahora sí, ya están pisando su sepultura. Otros, aunque equivocados en su trajín, a tiempo comprendieron la realidad y abandonaron la actividad partidista. Por suerte, el panorama se transparenta, se despeja con la deserción de unos, y otros, que debían hacerlo, tras la vergonzosa derrota. Pero lo dudo, intentarán nuevos zarpazos, alianzas indecorosas y adulos, para no abandonar la política, para ellos, un atractivo negocio.

Conviene recomendar, a los que perdieron espacio, a ciertos líderes de la oligarquía, que incumplieron promesas en su oportunidad, los traidores y a los falsos izquierdistas, que retornen a sus actividades particulares, para su recuperación y no seguir de estorbo en la acción partidista.

Se acabó para siempre la era de los ‘vivos’, acostumbrados a organizar tertulias conspirativas, circos, pugilatos callejeros, bailes eróticos y ofertas mágicas, con el respaldo de la prensa derechista. Los jefes de las estrategias, maniobras, de las componendas y los afanes separatistas, deben entrar y meditar en el silencio, para de esa manera esconder su fracaso.

El pueblo, tras la década ganada de la Revolución Ciudadana, va adquiriendo conciencia de su responsabilidad histórica y ya actúa con reflexión y sentido común, aunque todavía falta por cubrir un extenso tramo para lograr plena confianza en sus auténticos y leales conductores y firmeza ideológica.

La lucha por un mundo mejor no ha terminado. Los mercenarios de la política y la prensa politizada seguirán fingiéndose ciegos para ignorar el avance de la gran obra social y económica del régimen del Buen Vivir, pero eso sí, arremetiendo, sin parar, contra la Revolución Ciudadana, en su intento fallido por volver al pasado neoliberal, que ya solo es historia olvidada. (O)