Martes, 04 Octubre 2016 00:00 Columnistas

Revisión de nuestras políticas de sustentabilidad

Víctor Mendoza Andrade

Las consecuencias de la depredación de los Recursos Naturales Renovables (RNR), originada por el hombre ha limitado el desarrollo especialmente en los países llamados del Tercer Mundo, los cuales paradójicamente son los mayores productores de bienes primarios.    

Estas consecuencias negativas, a partir de los años sesenta, han sido motivo de investigación por las organizaciones mundiales del desarrollo. Estableciendo como solución la sostenibilidad de los recursos, criterio propuesto por el informe Brundtland (1987), al que posteriormente le fue incorporado los conceptos de Resiliencia y Umbral de Resiliencia.

La Resiliencia Ecológica es la capacidad de recuperación que tiene un sistema natural al ser intervenido. El Umbral de la Resiliencia significa el límite después del cual un sistema intervenido no se recupera.

El consumismo de los RNR, incrementado desde la revolución industrial, tiene como paradigma el aumento de la productividad (producción por unidad de superficie) con el menor costo financiero posible, produciendo la sobreexplotación de los RNR, a lo cual se opone el concepto del Desarrollo Sostenible (DS) definido: “Como el capaz de cumplir con las necesidades de la generación presente sin comprometer la posibilidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. A partir de 1992 se modificó el concepto, ampliándose para rebasar el pensamiento conservacionista centrado en la preservación del medio ambiente y el consumo prudente de los RNR que tenía el DS, orientándolo a la idea de su mantenimiento en “tres pilares”: el progreso económico, la justicia social y la preservación del medio ambiente, que deben conciliarse en una perspectiva estabilizadora del Desarrollo Sostenible.

Esta evolución del concepto sobre el Desarrollo, expresada y mantenida por los intelectuales del tercer mundo en la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Segunda Cumbre de la Tierra) se celebró en Río de Janeiro. Legitimaron  el uso sostenible de los RNR para salir del subdesarrollo, rescatando la posibilidad de que se expresaran en políticas progresistas en la relación del intercambio de bienes entre los países desarrollados y los del tercer mundo, responsabilizándose en común por la sustentabilidad de los recursos como patrimonio de la humanidad, condición que actualmente no se cumple en los llamados tratados de libre comercio.

Para nuestro país, declarado “agrícola”, es decir económicamente dependiente del desarrollo de sus recursos naturales, es urgente revisar la sustentabilidad de nuestras políticas del manejo de su aprovechamiento, las cuales en actividades como las agrícolas son dependientes de los intereses de las transnacionales de los países desarrollados, quienes exportan sus tecnologías que muchas veces no son factibles con la capacidad financiera de nuestros agricultores, siendo altamente depredadoras y contaminantes de nuestro ambiente natural. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense