Lunes, 22 Mayo 2017 00:00 Columnistas

Retos y promesas del nuevo Presidente

Luis Rosero

El Presidente electo, Lenín Moreno, heredará una difícil coyuntura económica y política que limitará el cumplimiento de sus promesas. En varios artículos, hemos señalado los desafíos a enfrentar y las medidas a considerar en un plan de gobierno. En los económicos y sociales, priorizaremos los de corto y mediano plazo.

El primer reto, el más urgente que requiere atención inmediata, es el económico. Entre ellos son prioritarios: el déficit fiscal, la liquidez de la economía y el futuro déficit comercial así como el empleo. El déficit requiere de un ajuste, recorte del Estado y redefinición de sus funciones, de calidad y eficiencia del gasto, reestructuración de la deuda. Para la liquidez y prevenir el déficit comercial, incentivos fiscales a exportaciones (X) condicionadas a metas de competitividad, más acuerdos comerciales y mayor inversión extranjera directa.

El segundo reto es enfrentar la polarización política y social que mostró la elección presidencial. Casi la mitad votó por el proyecto político de derecha. Esta preferencia se debe, en gran parte, al apoyo de la clase media y alta pero también al estilo de gobierno, al bonapartismo, errores y proyectos de ley que afectaron a estas y a conflictos con algunos sectores sociales como indígenas, organizaciones de trabajadores, ambientalistas, etc. Hay que restaurar la cohesión social, reformar leyes y llegar a consensos  con estos.

En la campaña, se hicieron muchas promesas. Como subir el Bono de Desarrollo Humano, programa de vivienda, ‘Plan Toda Una vida’ (incluye seguro a adultos mayores), cobertura del IESS a ciertos grupos y aumento de pensión al seguro campesino, crédito a emprendedores, reducir el IVA, más empleo e institutos técnicos, etc. Por eso, el tercer reto es tratar de cumplir estas, lo cual necesita financiamiento. Para crear empleo, requiere reactivar la economía en sectores generadores de trabajo (agricultura, industria, construcción, X), para ello hay que dar más apoyo a inversión privada (IP), acuerdos público-privados y más impulso a la economía popular y solidaria (EPS). Para más financiamiento a la IP, dinamizar el mercado de valores y reformar su ley.

El cuarto reto es mantener lo logrado en lo social. Detener el deterioro en el mercado de trabajo (reducción del empleo adecuado, aumento del subempleo, caída del ingreso promedio, reducción de afiliación al IESS y aumento del sector informal (SI). En salud, reformular el modelo para priorizar más la prevención, acercarse a la atención universal; en educación, evaluar la reforma educativa y aumentar su calidad; en vivienda, incentivar más crédito del Biess para compra de clase popular y media baja. En la seguridad social, intentar revertir el déficit actuarial en el sistema de pensiones, para reducir riesgo de futuros jubilados. En la EPS, si bien se ha avanzado, apoyar más a su sector real, los emprendimientos, trabajadores autónomos, SI y artesanos.

El primer paso, en los retos y promesas, es equilibrar y ajustar la economía; la agenda de los 100 días marcará el rumbo del país y plan. (O)

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