Retos que nos comprometen

- 17 de mayo de 2017 - 00:00

Aunque falta mucho por hacer, la Revolución Ciudadana nos ha obligado a participar y crecer. Pero no tenemos que dormirnos: el ‘león neoliberal’ no ha muerto y prepara nuevas batallas. Una victoria electoral no solo se celebra, se defiende… y tenemos que defenderla con una nueva manera de vivir.

Nuevos retos tenemos que enfrentar en este período de gobierno que comienza. He aquí unos cuantos que nos comprometen a vivir de otra manera si queremos que el gobierno de Lenín Moreno nos dé satisfacción. En lo político, un gran desafío es la participación más protagonista de las organizaciones populares, sociales e indígenas.

¿Dónde nos ubicamos cada uno y cada una de nosotros y nosotras? Recordemos: desorganizados, somos débiles y fácilmente engañados… y criticaremos que el Gobierno se ha descuidado de los pobres y las clases desorganizadas.

En lo económico, está el desafío del desempleo informal. El año pasado leía que llega al 40% de la población activa. ¿Qué va a pasar con los hijos e hijas de estos padres ‘informales’ cuando lleguen a los 20 años con un diploma, pero sin posibilidad de encontrar un empleo correspondiente? Claro que hay que presionar al Gobierno para que el pleno empleo sea un derecho que efectivamente se satisface… pero sin nuestra colaboración bien poco va a lograr. ¿Dónde existen necesidades que tienen que ser satisfechas? No podemos ser todos profesionales de la medicina o del derecho. ¿Y las carreras técnicas? Porque tenemos un montón de artesanos que nunca se formaron profesionalmente y que hacen un pésimo trabajo. Están también las carreras sociales para una mayor prevención y atención a la salud, a la niñez, a la juventud, a la tercera edad… ¿Cómo vamos a hacer escuchar nuestra voz para no quedar en lamentaciones estériles?

Es al nivel cultural donde el desafío me parece mayor. Desaparecerán los vergonzosos programas televisivos de chismografías cuando nos interesemos en desarrollar nuestra capacidad de gustar de belleza, poesía, gratuidad, arte, estética… Ni hablemos de los contenidos deshumanizantes de las redes sociales, las que se han calificado de ‘gran cloaca internacional’ en donde se bañan diariamente millones de personas. En estos años hemos crecido globalmente en capacidad intelectual, pero en lo cultural estamos demasiado bajos. La cultura proviene de nuestra identidad, de nuestra sabiduría, de nuestra creatividad, de nuestra herencia milenaria. Se visita a Ecuador por sus montañas, ríos, islas, selvas, sus culturas de ayer… ¿y hoy, por qué las personas contamos tan poco? Buscamos hablar inglés, pero no sabemos quiénes somos.

Escuchamos música extranjera, pero no valoramos lo nuestro. Nos vestimos con la última moda sin darnos cuenta de que nos dejamos ‘modelar’ al punto de todos vestir, peinarnos y maquillarnos igual que en París, Londres y Nueva York… como ‘don nadie’. Nuestra autoestima tiene que acompañarse de originalidad cultural, que se aprende desde lo nuestro, lo latinoamericano y lo indígena. ¿Cuánto tiempo dedicamos a esto?

Pongamos “vino nuevo en odres nuevos”, y a chorro. (O)

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