Sábado, 31 Diciembre 2016 00:00 Columnistas

Retornar al pasado o avanzar más en 2017

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

Por el bien de la República, los ecuatorianos en el régimen de la Revolución Ciudadana aprendieron a identificar a los auténticos conductores políticos que están cambiando el rostro de la patria y a los retrógrados que insisten en el retorno a la era neoliberal o del atraco de la derecha oligárquica.

Como la oposición -integrada con sobrevivientes de la partidocracia, grupo de indígenas desorientados, ambiciosos, traidores, falsos izquierdistas y ciertos oficiales retirados confusos- no logró la unidad en 2016, por la falta de firmeza ideológica y la diversidad de intereses, y presiente otra derrota en la contienda de febrero, prepara, según indicios, campaña electoral sucia, sin descartar intentos golpistas con la malévola intención de aplastar el proceso de cambio y detener la construcción de la nueva patria, libre de los banqueros corruptos y de cierta prensa privada comprometida.

Como la prensa ‘independiente’ añora su participación en los gobiernos de la partidocracia, disfrute de prebendas y negocios, seguirá manteniendo su respaldo a los candidatos alineados en la oposición, mediante la difusión de entrevistas a mediocres, amplia cobertura a hechos insignificantes que podrían afectar al régimen del Buen Vivir, la práctica del sensacionalismo y el uso hábil de la calumnia y la mentira en busca de votos con mañoserías.

Ya no se puede ocultar la verdad. El público comprueba día a día la preferencia de los medios privados por los candidatos de la orilla opuesta, amplia difusión a las actividades de los conspiradores y la agresión de sus alevosos articulistas contra los candidatos de Alianza PAIS y sus aliados. El silencio de la prensa privada, respecto de la gigantesca obra social del régimen del Buen Vivir, no surte efecto.

A la luz del día, transparente y con plena constancia en la realidad, irradian: creaciones de plazas de trabajo, gratuidad de la educación, salud, programas de viviendas, construcción de hospitales, extensas redes de comunicación, escuelas del milenio, centrales hidroeléctricas, reducción de la pobreza extrema, protección del minusválido, lucha por la soberanía y derechos humanos; estabilidad en el orden administrativo y económico, entre otras acciones de trabajo constructivo que constan en la agenda de la Revolución Ciudadana.

Entramos, definitivamente, en una etapa peligrosa de la historia de la república con indicios de violencia que podrían derivarse en hechos desagradables en perjuicio del proceso electoral y la democracia, por la angustia de los sectores de la oposición que temen no llegar a Carondelet y a la Asamblea.

El proceso se transparenta. Allá, los servidores de la oligarquía, con sus turbias ofertas de campaña, que rayan en el engaño y la ridiculez; los responsables de los males del pasado y los obstinados en ocultar sus riquezas en los paraísos fiscales. Acá, en la  línea de la Revolución Ciudadana, se destacan el binomio Lenín Moreno-Jorge Glas y los candidatos del Frente Unidos, decididos a sepultar para siempre a los aventureros de la política y a continuar la obra socialista siglo XXI, combatir la pobreza, el desempleo y afianzar la auténtica democracia. La meta es avanzar más en 2017. (O)

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