Sábado, 15 Julio 2017 00:00 Columnistas

Rafael Correa y los cobardes

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

La historia reciente revela e identifica a los mandatarios que se entregaron a la oligarquía, a la derecha conservadora, a la banca usurera y al imperio, con el evidente olvido de los sectores pobres, siempre postergados. Administraron el país a su antojo en provecho de los grupos minoritarios, que no cesan, aún, en ampliar sus riquezas y, en algunos casos, guardarlas en los paraísos fiscales.

La prensa ‘independiente’ sigue funcionando como su mejor aliada, comprometida con la partidocracia, todavía sobreviviente, para el disfrute de sus prebendas y la seguridad de sus negocios. El advenimiento del gobierno de la Revolución Ciudadana arrasó con el poder político y económico de la derecha reaccionaria, el festival de los oscuros y fraudulentos negocios y, de otro lado, comenzó con decisión y firmeza a mejorar las condiciones de vida, de los más pobres de nuestra patria, de preferencia en los ámbitos de salud, educación y vivienda.

Los grupos políticos de oposición, respiran, en una aparente tregua, en el primer mes de gestiones de los mandatarios Lenín Moreno y Jorge Glas, que transitan conduciendo los mismos principios y objetivos específicos del Buen Vivir; en el fondo, la oposición, pretendiendo captar puntos estratégicos, con base al tono del diálogo nacional, pero siempre pendiente y temerosa del liderazgo del expresidente Rafael Correa Delgado, que aunque lejos de la patria contempla preocupado su legado, repleto de cambios, que logró y aseguró la gobernabilidad del país.

Recuerdo la proclama de Correa de continuar la lucha hasta terminar el proceso revolucionario, a propósito del tema de la reelección indefinida y el estallido de pánico que causó en el sector de la oligarquía al presentir la sepultura de sus privilegios, la libertad para seguir explotando el trabajo ajeno y el fin de sus fraudulentos negocios. Ahora con las expresiones de reconocimiento a la obra del régimen del Buen Vivir y su líder Rafael Correa y el pedido de miles de seguidores por un pronto retorno a la actividad partidista, asoman articulistas y ciertos dirigentes de la oposición, para verter veneno con la intención de lesionar la imagen del guía de la historia.

El cobarde solo amenaza cuando está a salvo. Insulta y presume de valiente en ausencia del rival y libre de ser enjuiciado por su delito. Actúa por odio, envidia o instinto de causar daño, y cuando el infractor es llamado a rendir cuentas, huye, se esconde o se declara víctima o perseguido político. El articulista que grita y acusa sin fundamento, a nombre de la libertad de expresión, en el fondo lo hace por miedo y no por valiente. La agresión verbal contra el expresidente se ha intensificado, quien sabe hasta cuándo.

En el interior temen por su regreso. No olvidar que la calumnia es el arma de los cobardes y mediocres. El auténtico líder abarca toda una época, diseñando cambios, proyectados a buscar soluciones en beneficio de los abandonados de siempre. El liderazgo de Rafael Correa trasciende en el ámbito internacional, por su preparación académica, sentimiento humanitario, el respeto a los derechos humanos, la defensa de la paz y la democracia y su devoción por la soberanía de los pueblos. A la distancia brilla invencible en la cima de la historia. El pánico aprisiona a todos de la oposición y, desde ya, practican acciones y sortean encuestas, en la búsqueda, entre los escombros, de alguien capaz de dirigir la recuperación de espacio y privilegios de la derecha reaccionaria.

Aplicando tono propio en la forma de gobernar, pero leal al proyecto de la Revolución Ciudadana, el presidente constitucional, Lenín Moreno, político que valora la palabra y apuesta por el diálogo, ha reiterado impulsar la unidad nacional y mejorar la calidad de vida de los grupos prioritarios. En marcha el reto histórico. (O)

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