Martes, 29 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Primero es lo primero

Rodolfo Bueno

De verdadera tragedia se puede calificar lo que le está pasando a los neocon luego de la derrota de la Sra. Clinton. Sucede que el general Michael T. Flynn, miembro del Partido Demócrata, va a ser nombrado Asesor de Seguridad Nacional del gobierno de Trump, cargo que en su debido momento ocuparan Henry Kissinger, con Richard Nixon, y Zbigniew Brzezinski, con Jimmy Carter. Flynn será el enlace entre el presidente y quienes se encarguen de la política exterior, militar y antiterrorista de EE.UU., y puesto que Trump no tiene experiencia en seguridad nacional, Flynn va a tener un papel más preponderante que los que antes ocuparan ese cargo.

Vale la pena recordar que este militar fue Jefe de los Servicios de Inteligencia del Ejército estadounidense en Afganistán y, desde 2012 hasta 2014, director de la Agencia Nacional de Inteligencia Militar (DIA), y que, por lo tanto, es una de las personas más informadas del planeta. Flynn sostiene: “Somos enemigos de los crueles, peligrosos y sangrientos radicales islamistas… Si perdiéramos, no quedaría nada de nosotros”. Tuvo grandes éxitos en la lucha contra el Estado Islámico (EI) en Afganistán e Irak y es, tal vez, el más brillante militar de su generación.

Como director de la DIA luchó denodadamente contra la secretaria de Estado Hillary Clinton, los generales David Petraeus, comandante general de la Fuerza Multinacional en Irak; y John Allen, comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán; y Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de la ONU, todos neocon, a los que acusó de crear al EI y emplearlo para mantener presión sobre Rusia, Irán y China; también los acusó de apoyar a la Hermandad Musulmana en Egipto, del derrocamiento de Gadafi en Libia y de intentar derrocar a Bashar al-Assad en Siria, para apoyar al EI, razón por la que en 2014 fue despedido por el presidente Obama.

Flynn considera indispensable la colaboración con Rusia para vencer al EI; es que el terrorismo combate a todos sin discreción. Aun si se coordinaran las acciones de los afectados, el EI es difícil de derrotar, peor todavía si se cierran los ojos ante su accionar peligroso y se pretende sacar provecho de su existencia como han hecho los neocon, algo semejante a cabalgar sobre una fiera.

Por otra parte, Bernie Sanders, senador por el estado de Vermont, quien por ser el que más posibilidad tuvo de derrotar a Trump debió ser el candidato demócrata para la presidencia de EE.UU., ha prometido que apoyará al presidente electo si este se enfrenta a las grandes corporaciones norteamericanas. “Si Trump tiene agallas para enfrentarse a estas corporaciones, tendrá un aliado por mi parte”, aseguró. También, siempre y cuando Trump sea sincero, ha manifestado su disposición a apoyarlo en lo referente a la seguridad social, la reducción de precios de los medicamentos, el aumento del salario mínimo vital y la creación de impuestos a las empresas que trasladen sus fábricas al extranjero.

Pero lo primero es lo primero, en este caso, Trump debe asumir la presidencia de EE.UU. luego de que el Colegio Electoral lo elija este 19 de diciembre, dentro de su entreverado y anacrónico sistema electoral; caso contrario, todo podría suceder en esa sociedad. Amanecerá y veremos. (O)

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