Sábado, 15 Julio 2017 00:00 Columnistas

Prestigiemos la salud

César Hermida

El MSP ha recibido un premio internacional por su Red Pública de Servicios. Es un reconocimiento internacional al país, por su sistema de salud público, de cobertura universal y sin costo directo para los pacientes.  Se desconocía la existencia de un intercambio de servicios entre las instituciones públicas, de modo que, si alguien quiere ir a los del MSP siendo asegurado o a los del IESS sin ser asegurado, o a los de la Sanidad Militar o de la Policía, no tendría inconveniente.

Están muy bien las grandes inversiones de las instituciones públicas que ahora ofrecen servicios de calidad con infraestructura nueva, adecuada, cómoda, elegante, confortable, con nuevos equipos. La atención médica se ha prestigiado, pero ahora falta prestigiar la salud, pues la atención médica solo se encarga de curar las enfermedades, que ya es bastante, y devolver la salud a los pacientes, pero no está en sus manos la promoción de salud individual y colectiva. La atención de la enfermedad se basa en el desarrollo tecnológico de ingentes cantidades de mercancías, que van desde los remedios a los equipos, los exámenes de laboratorio y todo tipo de aparatos e insumos. El mercado ha prestigiado a la medicina y sus especialidades, y, por lo tanto, es muy redituable.

La promoción de la salud es más sencilla, más barata, más efectiva. Consiste en que la gente sepa y actúe para mantener su vida sana, individual y colectiva. Pero, mientras se han estudiado las enfermedades durante 500 años, apenas ahora se comienza a estudiar la salud. Debe prestigiarse ahora la promoción de la salud. No puede estar en manos inexpertas. Es una nueva especialidad.  No es posible que esté a cargo de personal poco capacitado, es decir de mínima formación. Incluso la prevención de la enfermedad se piensa que pueden hacerlo personas con poca formación, así la prevención primaria (vacunas) o el diagnóstico precoz (prevención secundaria) con valores de laboratorio de simple lectura o incluso la rehabilitación (prevención terciaria).

Es un error pensar que la promoción puede estar en manos de personas con pocas semanas o meses de formación, como el trabajador de atención primaria (TAP). Para la crucial actividad de promoción de la salud hay profesionales universitarios, promotores de la salud que -paradójicamente- aún no tienen reconocimiento laboral. Y deben formarse especialistas.

Es indispensable que, a la brevedad posible, la joven, inteligente y bien capacitada Ministra de Salud establezca un proceso, con profesionales y especialistas, para prestigiar a la promoción de la salud. (O)

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