Por terminarse las 'vacaciones' de la oposición

- 03 de junio de 2017 - 00:00

Los pendencieros de la oposición, atontados por la derrota electoral; los columnistas de los medios privados, todavía perturbados por la caída del aspirante de CREO y los disminuidos dirigentes de la quebrada partidocracia, creyendo, ilusamente, que llegó el final del liderazgo de Rafael Correa y que es fácil enfrentar a los nuevos mandatarios Lenín Moreno y Jorge Glas; se alistan, según ellos, pasadas las vacaciones, a promover  acciones beligerantes, en procura de recuperar el espacio perdido y decididos, hasta a conspirar, en su afán por volver a la era del lucro, abuso e enriquecimiento ilegal. Se olvidan los ignaros militantes de la oposición que la Revolución Ciudadana, con su proyecto político nacional, avanza, en medio de la agitación partidista, hasta terminar con la construcción de una nueva sociedad, justa y equitativa, donde se reconozca el trabajo de hombres y mujeres  por encima de los intereses del capital.

El presidente Lenín Moreno ha esbozado el plan ‘Toda una Vida’, que cubre los cuatro años de su período presidencial y que su propósito es avanzar hacia una sociedad de bienestar para todos, a través de la lucha contra la pobreza extrema, la entrega de ayuda económica a grupos vulnerables, la construcción de viviendas y la generación de empleos, entre otras gestiones que constan en su programa de gobierno. Cuando recién han transcurrido unos cuantos días de haber asumido sus funciones el flamante mandatario, ya se movilizan los derrotados para entorpecer el proceso de cambio.

El excandidato perdedor de la alianza CREO-SUMA, G. Lasso, reaparece y con ínfula pretende dar lecciones al nuevo gobierno y, como para ser tomado en cuenta, desde lejana tierra, declara enfurecido que sigue la lucha por la democracia y, a manera de un llamado a la insurgencia, proclama “que la lucha es permanente, no se puede jugar con el destino de la sociedad, hay que cerrar filas”. De otro lado, sin considerar la importancia del diálogo, como instrumento para lograr la paz y garantizar el trabajo constructivo, un sector de indígenas, manejado por la derecha, grita desobediencia civil a las leyes en vigencia y en tono de amenaza exige la amnistía de todos los detenidos, según su criterio, por las protestas sociales.

La desunida oposición, asesorada por los columnistas de derecha, terminadas las vacaciones, seguirán  repitiendo sin argumentos que se persigue a periodistas y que es urgente la derogatoria de la Ley de Comunicación y así poder sepultar el autoritarismo de diez años. El liderazgo de Correa sobrevive, aun fuera del ámbito patrio, por su ardorosa defensa de la soberanía de los pueblos. En su década se destaca su gran obra social, educativa, vial, vivienda y de respeto a los derechos humanos. La emotiva y multitudinaria despedida es el reflejo de su aceptación popular, hoy y por siempre. El pánico de la oposición crece al irse forjando la idea de un futuro retorno del exmandatario.

Todavía falta mucho por hacer, pero para avanzar, corresponde a los nuevos mandatarios enmendar yerros y fortalecer otros campos del plan político y con ello acelerar el desarrollo del país. Mientras el presidente Lenín Moreno y su equipo de trabajo organizan acciones para mejorar la productividad y consolidar el proceso de cambio, los derrotados, incluidos los columnistas de derecha, insisten en sus comentarios antojadizos y mañosos para poner en duda la importancia del diálogo y la ejecución del plan ‘Toda una Vida’. Los dirigentes de AP se dedican por entero a fortalecer la organización y el adoctrinamiento de sus afilados para que con fe se mantengan en alerta. (O)