"¿Por qué no cae Maduro?"

- 04 de julio de 2017 - 00:00

…se pregunta la derecha mediática de la región. Implícitamente confirma el proceso de desestabilización de su gobierno y su adhesión a este, que omite cuando ‘informa’ lo que pasa en Venezuela.

En efecto, al referirse al ‘colapso económico’, lo enfoca como resultado de “un modelo de gasto desbordado, pobre gestión y alta corrupción”, ocultando los poderosos factores de bloqueo internos y externos que han conducido, por ejemplo, al desabastecimiento de alimentos y medicinas, orientados a provocar la caída de Maduro y a desacreditar al Estado como fallido para justificar una intervención externa rechazada por el 89% de la población.

Pese a ello, Maduro no ‘cae’. ¿Por qué? Tiene el poder del Estado y las armas -dicen- frente a una oposición que solo tiene las ‘multitudinarias manifestaciones pacíficas’. TV y redes muestran imágenes de una brutal violencia endilgada al Gobierno y analistas especulan que el ‘gran temor’ de Maduro sería la desobediencia de los mandos subalternos del Ejército a sus órdenes de represión, si les sacan a las calles.

Omiten descaradamente que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) tiene prohibición de usar armas letales y solo utiliza agua y bombas lacrimógenas aceptadas por las normas de NN.UU. Pese a ello, desde marzo hasta mediados de junio se registraron 91 muertes, 8 de ellas causadas por cuerpos de seguridad que habrían sido ya detenidos o solicitados. ¿Y las 83 víctimas restantes?  

Este es otro aspecto que ocultan los medios cómplices: la otra parte del escenario público, la de la demencial violencia callejera promovida por la MUD, que combina fusiles automáticos, cohetones y granadas con botellas de agua congelada, pistolas de perno para marcar vacas, bombas de fabricación casera y bolsas llenas de excremento utilizadas como ‘bombas’, cuyos blancos son guardias, instituciones públicas, hospitales, escuelas, con niños y niñas y simpatizantes de la revolución que han sido linchados y quemados vivos.

Cuando el 1 de mayo de 2017, Maduro convocó a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), entusiasmando y revitalizando a las bases bolivarianas, la intensificación de esta violencia golpista se constituyó en la única estrategia de una oposición sorprendida por tal iniciativa. En este marco, los escenarios relativamente y totalmente encubiertos, de contratación de sicarios, francotiradores, mercenarios y paramilitares que calientan las calles, en los que tiene un rol fundamental el Comando Sur de EE.UU., sus aliados de la OTAN y varios Estados serviles de la región que también hacen causa común en la OEA del vil Almagro, se han tornado cruciales para ellos. Pero sobre esto no dice nada tampoco la derecha mediática.

Pese a todo, desde el golpe contra Chávez en 2002 hasta este momento la ultraderecha no ha logrado cambiar la correlación de fuerzas. Espera hacerlo por cualquier vía hasta el 30 de julio de 2017 que serán las elecciones a la ANC. Las fuerzas progresistas, en cambio, esperamos que esta inaugure una nueva fase histórica de consolidación de la Revolución Bolivariana. (O)

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