Martes, 31 Enero 2017 00:00 Columnistas

Política y banca

Alfredo Vera

La candidata Viteri sostiene que ella enfrenta a 2 poderes: el político (Alianza PAIS) y el de la banca (Lasso). Está bien. Pero, ¿y su Vice, y el respaldo del grupo Paz, a qué banca representan?

Al mentor político y gerente propietario de su campaña, el perimetraloso Nebot, le encanta decir que “para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado”.

Es un consejo correcto, porque vivimos en un pequeño país, donde mucho nos conocemos, unos a otros, y podemos saber cuáles son las intenciones de cada cual.

Ya sabemos que el hermano de su cónyuge, el señor Leonardo Bohrer, ha estado vinculado a procesos contractuales con Álex Bravo, de Petroecuador, que le habría entregado recursos  para compromisos asumidos por ellos y para hacer depósitos en los paraísos fiscales de Panamá, en beneficio de sus grupos y evadir el pago de impuestos locales, causando graves daños a la economía nacional.

Se ha desatado una bronca campal entre los banqueros y los politiqueros de derecha, acusándose unos a otros de ser responsables de esos turbios manejos por debajo de la mesa, poniendo en evidencia que actúan con similar corruptela.

El señor Nebot anuncia que va a desenmascarar a todos los que lo atacan, y a ventilar la verdad de los acontecimientos dolosos en que lo quieren inmiscuir.

Sería una hermosa oportunidad para que aclare al pueblo ecuatoriano por qué mismo es que le publicaron el libro titulado El lleve de la Perimetral, cuando ejercía la Gobernación de Guayas y no tenía por qué intervenir en su contratación y tampoco en el cambio de trazado de esa vía.

Las nuevas generaciones, ahora que tienen la oportunidad de sufragar en las próximas elecciones, deben conocer todo el historial que rodea a la famosa pandilla socialcristiana, cuyo historial se recoge en los medios de comunicación de esa época, cuando Nebot colocó en la plaza de San Francisco de Guayaquil una ‘placa de la infamia’ en la que constaban los nombres de los principales enemigos de la ciudad, en la que honrosamente figuraban Alfredo Pinoargote, Blasco Peñaherrera Padilla, junto a los entonces diputados, Ítalo Ordóñez y Alfredo Vera Arrata.

Como decían los abuelos: “Hay que sentarse en la puerta de la casa para ver pasar los cadáveres de los enemigos gratuitos”.

Ahora toca observar las revelaciones de los beneficiarios que recibieron los generosos obsequios, en miles y millones de dólares, repartidos por la más grande corruptora que registra la historia contemporánea, la brasilera Odebrecht.

Cada día son más evidentes las razones por las cuales algunos ‘pelucones’ se oponen a que se realice la consulta, paralela a las elecciones presidenciales, sobre los que utilizan los paraísos fiscales para depositar dineros producto de la corrupción.

Es la mejor oportunidad para desenmascarar a los traficantes de negocios turbios, que por décadas se han enriquecido con recursos mal habidos y que pertenecen al pueblo ecuatoriano.

Llegó la hora del llamado vómito prieto.

Políticos y banqueros tienen que rendir cuentas claras y completas para rescatar el honor de esas actividades. (O)

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