Sábado, 19 Agosto 2017 00:00 Columnistas

Plan Nacional del Buen Vivir

César Hermida

Se ha pedido participar en la elaboración de dicho plan. La planificación es la notable cualidad de prever el futuro, sin quedarse en las exigencias burocráticas y académicas de establecer las metas, los objetivos, los resultados esperados, los indicadores de calidad, cantidad y tiempo, etc., etc., y peor aún discutir que no se llama meta sino fin, que los objetivos no son tales sino propósitos, que los resultados son los logros, que deben tener evidencias con sus respectivas fuentes de verificación y que hay supuestos, etc., etc.  Se debe insistir en los aspectos conceptuales o teóricos trascendentes.

Lo crucial es considerar al ser humano sobre cualquier otra razón económica o política. Un plan es un camino y una meta, un método para la acción.  No obedece a ninguna crisis coyuntural o episódica, porque la realidad humana colectiva siempre es crítica.

El ser humano no es un sujeto individual, como plantea el liberalismo, sino colectivo como considera el socialismo. Sus derechos son tales.  El ser humano es un ser sano, no está siempre enfermo requiriendo exámenes o medicamentos, como creen los médicos y quieren los empresarios capitalistas. Es menester cuidar a la naturaleza como madre de todos que nos provee los bienes de uso. No somos dueños de ella y ella y sus productos no deben constituirse en mercancías con valores de cambio como el agua y los ríos, las minas, el alimento y las tierras de policultivos transformadas en monocultivos, las montañas y el aire con sus vientos.

Todos deben tener el sueño y el plan de una sociedad en armonía y equilibrio entre los seres humanos y con la naturaleza, sin dominaciones ni subyugaciones. Con satisfacción colectiva de las necesidades humanas.

Todo es complementario dentro del todo, porque las partes no existen de modo independiente. Si los pueblos forman nacionalidades con su territorio, su cultura, lengua, el todo es lo grupal cultural de su identidad dentro de una sociedad intercultural y plurinacional. Es el buen vivir como satisfacción de las necesidades biológicas, culturales y sociales.

Se trata de vivir bien, no de vivir mejor como quiere la sociedad que crea nuevas necesidades de consumo comercial. No se trata de acumular bienes o dinero, sino compartir de manera solidaria y complementaria. Sobre la tranquilidad que dará el buen vivir se podrá sentir, de modo individual y colectivo, la emoción de la felicidad. Así lo pide la Constitución ecuatoriana del Buen Vivir que todos, caminando juntos, debemos defender en sus derechos sobre la vida colectiva. (O)  

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