Pérdida de tiempo en la oposición

| 21 de Enero de 2017 - 00:00

Algunos grupúsculos, alineados en la oposición, unos, en disparatadas alianzas, otros, solos y abandonados, en el fondo para no ser borrados, definitivamente, del registro electoral, participan, como última oportunidad, en la contienda cívica del 19 de febrero; en su intento por recuperar espacios, mantenerse vigente, sobrevivir, para seguir en el negocio de la componenda política, pero a medida que avanza la campaña y se clarifica, el panorama, aún así, no se convencen o fingen de inadvertidos, de que están perdiendo el tiempo.

Tres de los siete presidenciables de la oposición, según las condiciones de cada región y sin visión de la realidad, se enfrentan entre sí, con mensajes vacíos y ofertas demagógicas para atraer votantes y tratar de acercarse al binomio triunfalista Lenín Moreno-Jorge Glas y asegurar su competencia en la supuesta segunda ronda.  Los restantes, sin rumbo y sin apoyo popular, se limitan a una exhibición barata, quizás, en unos casos, para no perder presencia en el escenario político, y referente al candidato imberbe, considerar el ajetreo, como un ensayo para el futuro.

Los articulistas agazapados de los medios “independientes” hasta el momento, se concentran en sus comentarios a fastidiar al régimen del Buen Vivir y al binomio de la Revolución Ciudadana y sus aliados, pero no se deciden a pronunciarse, categóricamente, en apoyo a uno de los tres presidenciables, que entre ellos, se disputan el segundo lugar, para supuestamente, competir en la definitiva ronda; aunque los tres aspirantes pertenecen a la derecha retrógrada y defienden intereses bancarios y de otros sectores del poder económico. Dirigentes de la era neoliberal que maltrataron al país y saquearon su riqueza como el caso del festín bancario y que no cumplieron sus promesas, cuando tuvieron oportunidad de hacerlo, hoy en el colmo de la audacia asoman como patriotas, honrados y defensores de los pobres. En silencio, no descartan intentos golpistas.

Los socialcristianos o madereros, dispersos en el país, sin precisar ideologías, ni planes estructurados, pretenden recuperar el control del Estado para volver a la era del atraco, persecución política, abusos e enriquecimiento de unos pocos. Ahora prometen un cambio del  “modelo correísta”, o tirar al suelo la década ganada.

El candidato de CREO, con el aporte del capital propio y extraño, ofrece generar millones de empleos  y pedir, -se considera no competente-, asesoría de la ONU para reformar la justicia del Ecuador, país absolutamente, soberano. En el fondo pretende recuperar el poder de la bancocracia. Un exmilitar, con menos opción para llegar a la segunda vuelta, revela, también nexos con la banca usurera e indicios, según testimonio, de acciones golpistas. Ahora, creyendo que los ecuatorianos se han olvidado del pasado, se proclama demócrata.

Hoy, por decisión del régimen de la Revolución Ciudadana, el Estado funciona al servicio de la sociedad. Los cambios y avances resplandecen en educación, salud, vivienda, centrales hidroeléctricas, hospitales, infraestructura vial y un presupuesto estatal al servicio del progreso del país, dejando a un lado a los grupos minoritarios y privilegiados.

El binomio Lenín Moreno-Jorge Glas se destaca en la palestra electoral, comprometido por hacer realidad el plan de doce revoluciones tomando como eje la ciencia y la tecnología al servicio de los pobres. El mayor reto ha dicho el candidato presidencial de Alianza PAIS y sus aliados, radica, en avanzar más y superar la obra del presidente Rafael Correa Delgado. (O)