Sábado, 05 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Paréntesis de película

Melania Mora Witt

El séptimo arte es pasión de millones. En nuestro medio es muy difícil acceder a películas cuyo contenido y realización satisfagan mente y espíritu. Por ello es refrescante encontrar una oferta que confirme la grandeza de un espectáculo en el que se conjugan artes y técnica.

En tal línea, he tenido la satisfacción de ver algunos filmes que, de diversa forma, merecen resaltarse. El primero, Trumbo, estrenada en 2016 y referida al novelista, guionista y director de cine norteamericano Dalton Trumbo (1905-1976), que en la época oscura del maccartismo sufrió cárcel y persecución, habiendo formado parte del famoso grupo los ‘Diez de Hollywood’ -entre los que se contaba el también guionista Alvah  Bessie- que se negó a ser interrogado acerca de su filiación política en momentos en los que se iniciaba la Guerra Fría y con ella la persecución a quienes profesaban una ideología de izquierda. Dirigida por Jay Roach y guión de John McNamara, actúan en ella Bryan Cranston, Diana Lane, Helen Mirren, entre otros. Estrenada en Brasil en enero de este año, ha merecido poca atención de las distribuidoras comerciales, las que constituyen el gran obstáculo para que cintas de esta clase lleguen a públicos amplios.

Bajo la dirección del chileno Pablo Larraín, se presentó en este año el filme Neruda en el  Festival de Cannes, que fue candidata al Oscar como mejor película extranjera. En ella se recrea la huida del poeta a través de Chile, y la implacable persecución desatada por González Videla, que obtuvo la presidencia con el voto de la izquierda y luego traicionó a quienes lo eligieron. Los protagonistas fueron Luis Gnecco, Gael García Bernal y Mercedes Morán, esta última representando a Delia del Carril, esposa entonces de Neruda. Larraín tiene un prestigio asentado con filmes como No, Jackie y El Club. Aunque el director ha aclarado que su obra “no trata sobre Neruda, sino sobre el concepto de libertad de lo nerudiano”, la versión no fue satisfactoria para mí, reconociendo una impecable fotografía y buena actuación de Gnecco y, sobre todo, de García Bernal.

El siempre laureado y polémico Oliver Stone presentó este año Snowden, con la actuación del actor y director Joseph-Gordon Levitt, en el papel de quien, por motivos de conciencia, denunció ante el mundo el aparato de espionaje armado entre la CIA y la NSA sobre todos nosotros, a través de los métodos más sofisticados de la tecnología moderna. El público asistente al festival de Cannes en donde fue presentada calificó con 4.9 sobre 5 este trabajo que, como los anteriores de Stone, lo han convertido en la “conciencia de América”, según Juan Luis Sánchez.

Una breve referencia a Vientos de La Habana, del director navarro Viscarret, en la que el cubano Perugorría da vida al detective Mario Conde de Leonardo Padura, y la visión desencantada del autor sobre Cuba.

En nuestro país sobran temáticas a las que un buen director y guionista puede dar vida en la pantalla; seguramente serán acogidas por un público que añora el cine de ideas, más allá de brillantes trucos técnicos. (O)

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