Jueves, 16 Febrero 2017 00:00 Columnistas

Para qué quieren volver

Jaime Galarza Zavala

Las aves de rapiña de la política ecuatoriana quieren volver al poder para caerle nuevamente a la presa de siempre: los pobres de la patria, a los que mantuvieron en eterna servidumbre, bajo todos los gobiernos oligárquicos, fueran civiles o militares, de centro, derecha o pseudoizquierda. Gobiernos cómplices o partícipes de la dominación  norteamericana.

Quieren devorar al Estado democrático inaugurado por la Constitución de Montecristi y la Revolución Ciudadana, y volver al Estado oligárquico que manejaban a su antojo. Volver a los tiempos de Osvaldo Hurtado y su herencia de atracos, como la sucretización. Volver a la era de León Febres-Cordero con sus negociados petroleros o de compras, como el Fokker, a la vez que de tortura y asesinato de jóvenes rebeldes, y protección de bandas de violadores y asesinos en serie de chicas pobres, bajo la máscara de Camargo, quien también fue asesinado por el gobierno de Febres y Nebot para que callara para siempre.

Volver igualmente a los tiempos dorados de la Izquierda Democrática, cuyo gobierno asaltó la Reserva Monetaria -plata de todos los ecuatorianos- para entregarle $ 100 millones al Banco Pichincha a fin de que su dueño principal, Fidel Egas, los manejara a su gusto y sabor en las Bahamas. Volver, así mismo, a la época del favoritismo a compañías fantasmas, como ADA o EDC, bajo los gobiernos de Otto Arosemena o Sixto Durán, u otras compañías yanquis, como Interagua y Tripleoro, que despellejan a los usuarios abandonados a su suerte por las alcaldías socialcristianas de Guayaquil y Machala.

Volver también para fraguar nuevos atracos, como aquel del aeropuerto de Tababela y las turbias funciones de Quiport, la empresa monopólica que maneja a su antojo los negocios aéreos de la capital, favorecida por los privilegios que le concediera el otrora alcalde de Quito Paco Moncayo, hoy candidato presidencial de esa fanesca carente de todo principio, en la que chapotean ambiciosos y vanidosos ‘izquierdistas’ y dirigentes indígenas, todos ellos olvidados que el gobierno de Borja reprimió brutalmente el Paro Nacional del Pueblo en 1988 y el Primer Levantamiento Indígena en 1992. Y claro, quieren volver sobre las huellas de Jamil Mahuad para nuevos feriados bancarios, como el  que fue ideado por Guillermo Lasso, los Isaías y otros líderes de la banca chulquera, y de paso retornar a la entrega de la soberanía nacional para nuevas bases de Manta, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico, que aumentó justamente desde que vinieron los yanquis a hollar la tierra manabita.

Esto en la mejor aplicación de la declaración que Lucio Gutiérrez le manifestara a George Bush, el gran carnicero, al decirle : “Soy el mejor amigo y el mejor aliado de Estados Unidos”. Para todo eso quieren retornar las aves de rapiña de nuestra política, por eso se desgañitan con sus graznidos delirantes contra la candidatura de Lenín Moreno, la Constitución de Montecristi, la figura de Rafael Correa, mundialmente aplaudida. Para ello han desatado la campaña más sucia que recuerda la historia nacional en tiempo de elecciones, pintando a los otros como corruptos enormes, casi siempre sin aportar pruebas de ninguna clase, mientras los corruptos se pasean muy campantes por la Alcaldía de Quito. Pero se equivocan, el pueblo ecuatoriano está dispuesto a echar lejos a esas aves de rapiña ¡en una sola vuelta! (O)

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