Otro encuentro espurio Temer: esta vez con Trump

- 18 de septiembre de 2017 - 00:00

La capacidad de sobrevivir del gobierno de Temer confirma la podredumbre del sistema político brasileño. Basta un presidente, llegado a un golpe al gobierno, agradar en todo a los bancos, usar a su antojo todos los recursos posibles para comprar apoyos en el Congreso, y aparecer como la alternativa al retorno de Lula al poder, para que pueda sobrevivir. No importa si cuenta con el apoyo mínimo de la población y con el rechazo de la mayoría aplastante, no importa si todo el mundo sabe que es el jefe de una banda que asaltó el poder, no importa si ni buena parte de los medios de comunicación -incluida la red Globo- lo apoya más.

El gobierno Temer se ha convertido en el mejor gobierno que el dinero puede comprar en Brasil y el Congreso y el Judiciario, cómplices del gobierno más corrupto que el país ha conocido. Es un gobierno que no gobierna, que solo sobrevive, hace varios meses, desde que fue herido moralmente de muerte por denuncias de gente de su propia banda. Mientras tanto, de la continuidad en la más antipopular política económica que Brasil ya conoció, que solo satisface a los grandes bancos privados, mientras desmonta el patrimonio público, impunemente, empezando por Petrobras y ahora amenazando avanzar sobre todas las empresas estatales.

Un presidente odiado por el pueblo, despreciado por sus aliados, ridiculizado por los medios nacionales y extranjeros, ahora se da el derecho a reunirse con el más peligroso presidente que el mundo tiene hoy -Donald Trump- para una colusión contra el gobierno elegido democráticamente por el pueblo venezolano.

En el momento en que el continente vive problemas graves, como el acoso del Gobierno norteamericano contra México, Cuba y la propia Venezuela; en el momento en que gobiernos en manos de los banqueros como los de Brasil y Argentina, entre otros, hacen al país retroceder en la lucha contra la miseria y la inclusión social, en el momento en que gobiernos como los de Perú y Guatemala son duramente cuestionados en su legitimidad y en su capacidad para seguir gobernando entre tantos otros problemas, Trump convoca a Temer para hablar de acciones violentas contra el terrorismo, el Gobierno de Venezuela, y Temer, como político acostumbrado a la subalternidad canina, acepta.

Brasil no puede aceptar que un presidente ilegítimo se preste a ese papel. El Congreso tiene que protestar, reafirmar el poder soberano del país de decidir sus destinos por su cuenta, afirmar para América Latina y al mundo que Temer tampoco representa a Brasil en esa aventura. Brasil afirmó su tradición de buenas relaciones con los países del continente, de respeto a la soberanía de cada país, de solución pacífica de los conflictos entre los gobiernos de la región, no puede ahora retroceder a servir de aliado carnal de aventuras imperialistas en América Latina.  

Repudio al ‘Sr. Fuera Temer’, afuera, cuando llegue a EE.UU. y aquí dentro. En el caso de Venezuela, la razón para que los brasileños y todos los que velan por la democracia y la paz mundial, griten: ¡Fuera Temer! (O)

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