Sábado, 08 Julio 2017 00:00 Columnistas

Origen de la corrupción moderna en Ecuador, América Latina y el Caribe (1)

Edmundo Vera Manzo

Gracias a los ‘Papeles de Panamá’ se descubrió a miles de personas y empresas que tenían escondido mucho dinero de dudosa procedencia en paraísos fiscales; asimismo, con las confesiones de Marcelo Odebrecht de que su empresa constructora entregó cientos de millones de dólares en sobornos a presidentes, ministros, funcionarios públicos, empresas privadas y testaferros en diversos países de América Latina y el Caribe, se llegó a  ver la punta del iceberg de la corrupción más grande de los últimos tiempos. Sin embargo, esta corrupción es muy inferior a la que llevó a la crisis a EE.UU. en 2008, por la venta de propiedades que no tenían respaldo para ser cobradas, pero que hicieron muy ricos a sus comisionistas, que generaron papeles tóxicos incobrables.

El origen de la corrupción moderna en Ecuador y América Latina comenzó con la Alianza para el Progreso creada en el gobierno del presidente John Kennedy. Pretendió ser un plan similar al Marshall frente al temor del avance del comunismo en europa después de la Segunda Guerra Mundial. La Revolución cubana, liderada por Fidel Castro, fue el detonante de la preocupación de EE.UU. de que se produjeran otros gobiernos similares en América Latina y el Caribe. Se pensó que el atraso económico, social y cultural,  la explotación semifeudal en lo agrario y los sistemas de valores tradicionales de las familias latinoamericanas eran caldo de cultivo para que se desarrollen procesos revolucionarios como el cubano.

La Alianza para el Progreso pretendio invertir $ 20.000 millones, una cantidad extraordinariamente importante para la época, en tres reformas: la educativa, agraria y administrativa para modernizar la región, impulsando el desarrollo capitalista. La Alianza para el Progreso se implementó inmediatamente, con Kennedy dio grandes pasos iniciales, pero perdió su empuje luego del asesinato de su creador. Lo que se iba a invertir se redujo drásticamente. Sin embargo, algunas directivas se han continuado hasta el presente. La comisión asesora del presidente Kennedy después de reflexiones e investigaciones llegó a las conclusiones, que en mayor o menor fuerza se implementaron en los diversos paises de América Latina y el Caribe.

Concluyeron que se hacen revolucionarios los que les gusta la historia y biografías de los grandes personajes que han trascendido a sus comunidades, países y la humanidad. Los que admiran a los grandes héroes que sacrificaron sus vidas por el bien común, los patriotas que defienden a sus países contra los invasores y colonizadores, los que luchan por las mejores condiciones de vida de las comunidades, pueblos y países. En consecuencia, había que eliminar, recortar y desfigurar a la historia, la ética, la moral y la cívica para perder identidad, despolitizar y corromper. En la reforma educativa de la dictadura militar, que los maestros Francisco Huerta Rendón y Francisco Terán, entre otros, protestaron por los recortes en las asignaturas mencionadas. Similar situación aconteció en El Salvador y otros países.

Considero un error que las grandes fechas históricas pasen desapercibidas sin que se rinda un justo homenaje, porque se pierde la identidad y la conciencia histórica, y que se las utilice tan solo comercialmente como puentes vacaciones. Los valores éticos, morales y cívicos en los niveles educativos sirven para contrarrestar las tendencias egoístas, individualistas, antinacionales y corruptas. Lamentablemente su número de horas en los planes de estudios es insignificante. Lo dispuesto por el gobierno de

Lenín Moreno que durante un mes en todas las instituciones públicas permanezca el retrato de un personaje histórico ecuatoriano ejemplar, es de mucha importancia para fomentar valores, fortalecer la identidad personal e histórica y luchar contra la corrupción y los malos ejemplos. Faltan otras medidas. (O)

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