Nobleza obliga

- 16 de mayo de 2017 - 00:00

No culmina aún su mandato presidencial en Ecuador, y  ya se escuchan propuestas de que el presidente-economista Rafael Correa Delgado asuma un liderazgo político internacional en la ONU o como Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que congrega 12 países de la región; el presidente Evo Morales lo invita a ser ‘amauta’ para Bolivia, y en Cuba, referente de gobiernos progresistas y revolucionarios, recibe la Orden José Martí, la más alta distinción que otorga el Consejo de Estado revolucionario; además, recibe el decimoquinto doctorado honoris causa, esta vez  en Ciencias Económicas, un récord de máxima distinción académica.   

Ante la proximidad de su viaje a radicarse en Bélgica con su familia, expreso públicamente mis felicitaciones por lo mucho que ha hecho por el país y la Patria Grande, a la vez que le auguro un futuro brillante al servicio de la humanidad. Séneca decía, en una de sus reflexiones sobre la gratitud: “El que recibe, nunca debe olvidar”. Cuestión de decencia.

Es un reconocimiento que sale del corazón agradecido de un colombiano que, con su talentosa esposa, escultora quiteña, llegó a residir en Ecuador en mayo de 1995; al poco tiempo comenzaron a experimentar la inestabilidad de gobiernos ineptos, varios de los cuales terminaron depuestos por el pueblo, especialmente el que, con el feriado bancario y la sustitución del sucre por el dólar a cambio extorsivo, causó el mayor desfalco al Estado y a los ciudadanos.  

Favorablemente, a partir del 15 de enero de 2007 hasta el presente, hemos conocido la estabilidad, aunque con típicos amagos de golpe de Estado contra gobiernos progresistas, superados por este gobierno antiimperialista, que dio prioridad al pueblo y a la patria, dedicado a los intereses de todos los ciudadanos durante 20 horas diarias y siete días a la semana.

Por su muy especial significado, destaco la ceremonia en Cuba del otorgamiento del doctorado honoris causa al presidente Correa, relatada por este diario, a la que asistió el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y en la que el rector de la universidad, Gustavo Cobreiro, sintetizó el desempeño del mandatario al frente de la Revolución Ciudadana con estas palabras: “Logró transformar en apenas 10 años un país sumido en una crisis económica y política”. ‘Década perdida’ para sus enemigos con más odio que razones.

Asimismo, resaltó su vocación latinoamericanista e integracionista, su solidaridad permanente con Cuba y amistad con el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, subrayando que “la Universidad de La Habana y Cuba no pueden dejar de reconocer la obra de intelectuales revolucionarios comprometidos con la región y con su época”.

Del presidente Correa, líder fuera de serie, se  puede decir con el salmista: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmos 1:3. (O)