Noble iniciativa

- 20 de junio de 2017 - 00:00

Palabras iniciales para adherirme a las condolencias que han expresado muchos colegas y ciudadanos del país, por el fallecimiento del querido y revolucionario amigo François Houtart.                      

Es ejemplar el paso dado al frente por el vicepresidente Jorge Glas, al haber solicitado al presidente de la Asamblea Nacional, José Serrano, ser recibido en el pleno de esa entidad, para dar un amplio y desmenuzado informe sobre los proyectos que fueron manoseados por la corruptora firma brasilera Odebrecht.

Con la conocida aseveración de que “el que nada debe, nada teme”, dice: “Voy cuando me convoquen y para silenciar las voces del odio y el revanchismo de los que no se inmutan en calumniar y manchar la honra de los demás”.

Acusaciones de las que fueron derrotados limpiamente en las recientes elecciones, y que no serán silenciadas hasta que no reciban una lección de verticalidad, como la que se propone dar el injustamente acusado, sin mostrar ellos ni una sola prueba en su contra.

El hecho de que un tío del vicemandatario haya recibido valores de soborno solo significa otro ejemplo más de lo ocurrido con Fabricio Correa, al que bauticé de ‘Caín’, quien fuera denunciado por el propio hermano, Rafael, como quedará grabado en la historia.

No es malo que estos episodios ocurran, porque así los que manejan dineros del Estado se cuidan de no cometer la avilantez de manosearlos, pero también que los presuntos denunciantes pongan las barbas en remojo antes de pisar el terreno de la calumnia. Lo ideal sería que ambos, víctimas y victimarios, asimilen la experiencia para que no se repitan estos nefastos hechos.

De la epidemia de las dos enfermedades no se libra ni el Vaticano, como se revela con lamentable frecuencia. Lo importante es que ambos reciban un ejemplar castigo para que la sociedad pueda vivir un poco más tranquila, aunque durmiendo con un ojo abierto, sabiendo que son males que no tienen fin.

Por haber compartido, cuando era Secretario de Transparencia, con Glas, la experiencia de haber descubierto el atraco de Odebrecht, en la Central San Francisco, y la posterior expulsión del país, conozco de sus arrestos, que -intuyo- se consolidaron al haber compartido su gestión junto a Rafael Correa.

Se informa que se pondrá mano dura contra los corruptores para castigarlos y, a los empresarios extranjeros, expulsarlos de Ecuador, lo que será un ejemplo para otras sociedades, en el presente y el futuro, dado que son vicios adheridos a la naturaleza humana, cuando se descubran los verdaderos hechos, la imagen del acusado saldrá, a no dudarlo, fortalecida, lo que es muy bueno, porque también en aquello será ejemplo la Revolución Ciudadana, como con la capacidad de haber sobrepasado la denominada ‘tormenta perfecta’, o la disminución de la pobreza y de la marginalidad.

La lucha por conseguir el equilibrio social no es fácil y toca hacer esfuerzos así, mancomunados.

Que el ejemplo de Jorge Glas sirva de muestra para todos los que hoy participan en el actual régimen, presidido por Lenín Moreno. (O)

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