"Nada de nosotros, sin nosotros"

- 26 de mayo de 2017 - 00:00

Es sin duda un caso inédito en la historia de nuestro país. El Presidente saliente se despide con altísimos números -sobre el 60%- de aprobación. Y no solo eso, sino en medio de vítores y lágrimas de la mayor parte de la población. Aunque no faltan, en sectores altos y ciertos medios de comunicación privados, las frases disonantes. Al final, en diez años, el presidente Rafael Correa marcó un antes y un después. Y estoy seguro de que, con el paso de los meses y los años, se justipreciará de mejor manera la obra realizada.

Y este es, precisamente, el primer gran reto del nuevo Presidente. Lenín Moreno tiene ahora la responsabilidad de superar esa obra; mejorar, enmendar y marcar su propio camino. No es tarea fácil. Hay resentimientos que vencer, prejuicios que desterrar y hay una oposición torpe y ciega. Pero hay también el respaldo de una mayoría de ecuatorianos que confía en el hombre, en el ser humano, en el exvicepresidente que trabajó por los más desvalidos y olvidados. Ahora le corresponde trabajar por todos los ecuatorianos.

El discurso de asunción de mando marca la ruta para su gestión de gobierno. Lo fundamental, el diálogo.  Con todos los sectores y con todos quienes tengan la voluntad de sentarse en una mesa y estar dispuestos a ceder para llegar a acuerdos. No a imponer, a ceder; ha recalcado en su discurso: “Mis manos extendidas, y mis brazos; honestamente, cálidamente, solidariamente”.

El nuevo Mandatario destacó -además- la austeridad que caracterizará a su gobierno. Toda inversión pasará por un filtro. Y anunció la conformación de un frente nacional para combatir la corrupción. Tarea imprescindible. Un combate sin tregua ni descanso, en todas las esferas y en todos los sectores; público y privado.

Pero quizá lo fundamental que marcará un estilo propio y una manera particular de gobernar, más aún luego de diez años de Rafael Correa, se define en: “Nada de nosotros, sin nosotros. Nada de los ciudadanos, sin los ciudadanos”. Esto quiere decir que, al fin, se gobernará de modo incluyente y participativo. Tomando en cuenta los criterios y aportes de los actores involucrados. Ninguna ley o decisión importante se tomará sin consultas y acuerdos previos.

En las últimas semanas -y días- el Gobierno saliente tomó una gran cantidad de decisiones; firmó contratos, expidió leyes, reglamentos, resoluciones y realizó nombramientos. Esta deberá ser la primera tarea añadida del Gobierno entrante, y de los nuevos ministros, análisis de esas decisiones de última hora para ratificar o derogar.

En su discurso, el presidente Moreno destacó que es necesaria la justicia, pero no la venganza. No olvidó a los medios de comunicación -convertidos en actores políticos de oposición- y los llamó a “escribir con la luz de la verdad; no con odio”.

Y lamentablemente, una vez más, la cultura estuvo ausente en el discurso presidencial. Ni una línea. Nada. Cero. Ojalá con hechos se repare esta ausencia. Le corresponde al nuevo Gobierno -y ministro de Cultura- establecer la nueva institucionalidad cultural y crear el Sistema Nacional de Cultura, con el que se deberá operar la gestión gubernamental para este sector. Otra tarea impostergable y necesaria.

El nuevo Mandatario nos recordó que los ciudadanos tenemos también responsabilidades. “Pensar en los otros, antes que en uno mismo”, nos dijo. Y tiene razón; seamos exigentes con el nuevo Gobierno, pero también asumamos nuestras responsabilidades. Y así, juntos -Gobierno y ciudadanos- construyamos un Ecuador para todos; inclusivo, justo y equitativo. (O)

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