Miércoles, 27 Septiembre 2017 00:00 Columnistas

¿Monseñor Romero, prostituido?

Padre Pedro Pierre

El jueves pasado llegó la noticia de la veneración, en diócesis de Ecuador, de unas reliquias de monseñor Óscar Romero. ¡Sorpresa! ¿Qué está pasando? ¿Será que desde que ha sido reconocido ‘beato’, ya monseñor Romero no molesta? Pues sabemos que el arzobispo de San Salvador en los años 70 fue asesinado en 1980 por la extrema derecha de El Salvador con el apoyo de la CIA norteamericana. Denunciaba los atropellos cotidianos de los militares contra los mismos salvadoreños en su lucha para cambiar su situación de explotación y opresión. Luego en 1989, en circunstancias parecidas fueron asesinados unos 6 jesuitas en la Universidad de San Salvador.

En 2014 el papa Francisco lo reconocía beato porque, en palabras del mismo Pontífice, “construyó la paz con la fuerza del amor, dio testimonio de la fe con su vida entregada hasta el extremo… Imagen de Cristo Buen Pastor, monseñor Romero supo guiar, defender y proteger a su rebaño, permaneciendo fiel al Evangelio y en comunión con toda la Iglesia. Su ministerio se distinguió por una particular atención a los más pobres y marginados… Quienes lo invoquen como protector e intercesor, quienes admiren su figura, encuentren en él fuerza y ánimo para construir el Reino de Dios, para comprometerse por un orden social más equitativo y digno”.

Igualmente preocupado por esta veneración de reliquias de monseñor Romero, un amigo sacerdote de El Salvador, amigo en vida de monseñor Romero, me escribe: “Es una triste realidad por todas las diócesis y parroquias de El Salvador… ¡Es increíble cómo se ha estado paseando la reliquia: una camisa y una mitra!... Es evidente el esfuerzo de la jerarquía por empujar a Monseñor en la dimensión religiosa, en lo mágico: Romero como intercesor, mediador, a quien se puede pedir ‘favores’, a quien se expresa gratitud por los favores recibidos, y por supuesto con ¡‘candelitas a encenderse y con alcancía’!... Monseñor (X…) pronto descubrió que podría hacer carrera con la figura de Romero, empezó a leerlo y a defenderlo... Es mucho más sencillo organizar ‘memorias martiriales’ que comprometerse en la realidad histórica y combatir el pecado: danzas para Romero, cumbia de Romero, actos culturales (¡bonitos!) sobre Romero, con cantos, danzas, poesías, ... pero me pregunto: ¿Y el seguimiento a Romero? ¿Y la misión de Romero? En el fondo, Pedro, es lo mismo que sucedió con Jesús y sigue sucediendo... Lo que nos queda es seguir levantando la voz profética de Romero en nuestra realidad, dar a conocer lo que de verdad dijo e hizo y descubrir lo que la voz de Dios en Romero nos quiere decir hoy”.

Felizmente todavía no han desvirtuado a monseñor Leonidas Proaño. Aunque varios lo estén pensando y promoviendo. Estemos alerta para defender su legado profético. Mientras tanto, testimoniemos, según los ejemplos de Romero y Proaño, de las palabras de María, la madre de Jesús, y la nuestra, por construir el Reino: “El Poderoso deshizo a los soberbios y sus planos, derribó a los poderosos de sus tronos y despidió a los ricos con las manos vacías”. (O)

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