Los bravucones y conspiradores en segunda vuelta

| 04 de Marzo de 2017 - 00:00

El triunfo electoral del 19 de febrero de Alianza PAIS con su binomio Lenín Moreno–Jorge Glas y sus aliados, remueve hasta los escombros de la partidocracia y de sus sobrevivientes, que pugnan por enfrentarse con rabia, odio, amenaza y bravuconadas, al proceso de cambio e impedir el afianzamiento de la gran obra social de la década ganada.

Dentro del revés electoral, los grupos de oposición diseminados por sus intereses y derrotados en el primer pugilato, pretenden ahora, acomodarse en disimuladas y afrentosas alianzas, en los brazos del presidenciable de CREO, símbolo, y protector de la banca usufructuaria, de la derecha reaccionaria y del capital extranjero, con el endemoniado propósito de entorpecer la ratificación de la victoria del binomio Lenín-Jorge, decidido a ampliar y concluir el plan del Buen Vivir, en beneficio de todos los ecuatorianos, postergados y olvidados por los regímenes del pasado neoliberal que jamás volverá. Los grupos de oposición, en beligerancia entre ellos, por la ambición de llegar al segundo puesto en la lid presidencial, ahora, sus dirigentes y candidatos fracasados, se olvidan de los insultos, como el caso de los socialcristianos, para en fingido abrazo, alentar al banquero, hasta convertirlo en audaz bravucón al estilo del hombre de las pistolas y del “ven para mearte”.

A pesar del fracaso de las acostumbradas movilizaciones callejeras de la oposición por la falta de apoyo popular y el disminuido poder de convocatoria, los sediciosos, ahora, en complot con ciertos articulistas de los medios privados, llamaron a incendiar Quito y a tomarse edificios oficiales, con el supuesto argumento de defender la democracia y evitar un imaginario fraude electoral. Elogian la bravuconada del burgomaestre, de que gracias a sus amenazas se consolidó la segunda vuelta, cuando ni siquiera concluía el contaje de votos con la presencia de representantes internacionales y delegados de los grupos políticos participantes en la contienda.

No cabe duda de que ciertos grupos de oposición, sin rumbo e ideologías, aún diseminados, se vuelven agresivos, amarrados del presidenciable de CREO, sin descartar acciones callejeras y golpistas, con la última esperanza de vencer utilizando todas las armas a su alcance, al binomio, líder de la auténtica democracia y baluarte del Buen Vivir.

El aspirante de CREO, en sus anunciadas acciones, insiste en la creación de millones de empleos sin financiamiento, mientras él mandó a la calle a empleados de su banco; menospreciar la capacidad académica de su rival, como si él fuera un sabio y en derogar todos los impuestos. Pero se olvida de su principal carta de presentación el feriado bancario, mientras Lenín brilla con su misión Manuela Espejo.

El proceso se clarifica. Allí, el agente de la oligarquía, con sus adefesiosas ofertas de campaña que irradian burla por irrealizables y sus desorientados seguidores, que no entienden, que el pasado de oprobio no volverá. Por acá el binomio Lenín–Jorge, firmemente decidido a sepultar al resto de la partidocracia, a los aventureros de la política y a continuar con lealtad la gigantesca obra del socialismo siglo XXI, terminar con la pobreza, el desempleo y al fin avanzar más y más hasta terminar la construcción del nuevo país, donde imperen la paz, la justicia y la libertad, en toda su dimensión. (O)