Sábado, 08 Octubre 2016 00:00 Columnistas

Los ambiciosos se movilizan en la oposición

Oswaldo Ávila Figueroa, ex docente universitario

La ambición ensombrece a los seres humanos; es la pasión desenfrenada por conseguir, poder, dinero, fama, trofeos y algo más, de manera fácil, sin esfuerzo, méritos, arrastrándose o alzando vuelo, sin tener alas. El ambicioso ronda por todas partes, pero con frecuencia en el ámbito político, actividad, hoy convertida en denigrante negocio. Con acierto, Jean de la Bruyere, lo estigmatiza, como el ser más despreciable: “El esclavo solo tiene un dueño; el ambicioso, tantos como personas le pueden ser útiles a su fortuna”.

En la actualidad, como en ningún otro proceso electoral, se desataron los ambiciosos; unos salidos de la oscuridad como presidenciables; otros, entre desertores y mediocres, creyendo supuestamente que el “correísmo” ha terminado, se alistan a rescatar posiciones en el ajetreo de la componenda y pactos indecorosos, sin propuestas factibles y carentes de ideologías, pero eso sí, con el amparo de la prensa privada y sus articulistas que no cesan de fustigar al régimen del Buen Vivir y a los conductores de Alianza PAIS y sus aliados que se proyectan a una nueva victoria en las urnas.

Como los fracturados presidenciables de la oposición, sin apoyo popular y solo alentados por unos cuantos vecinos y la prensa derechista, presienten sus derrotas, se movilizan desesperados, en ardorosa disputa entre ellos, por llegar a la semifinal para enfrentar todos contra uno, el binomio de la Revolución Ciudadana que marcha, indetenible, hacia la consolidación del proyecto político, inspirado en los principios del Socialismo Siglo XXI. Otros, al disimulo, abandonan la contienda, por temor o vergüenza de terminar como colistas en febrero de 2017.

La oposición extraviada, como siempre, con varios frentes, apunta  a promover una segunda vuelta y a cubrir espacios en la Asamblea y desde allí, con una imaginaria mayoría atentar contra  la estabilidad gubernamental. Los medios “independientes” a medida que se clarifican posiciones, en el trajín de la campaña, arreciarán contra el binomio de Alianza PAIS y sus aliados, mediante la tergiversación de los sucesos, el abuso del sensacionalismo, difusión de encuestas amarradas y de mentiras como verdades en contradicción con los principios, fines y ética del  periodismo. Ya se vislumbran agresiones, creyendo que la ofensa contribuye a disminuir votos al adversario, cuando resulta todo lo contrario, lo engrandece y afianza su prestigio.

Los candidatos de la Revolución Ciudadana contemplan indiferentes, el ajetreo de los presidenciables de la oposición, mientras, ya pisan el terreno del triunfo para continuar con el proceso de cambio y según afirma Lenín Moreno, “Vamos por  más y que su mayor reto será superar la obra de Rafael Correa”. Aseguró que la ciencia y la tecnología deben estar al servicio de los más pobres; basta ya de hacer juguetes caros para los niños ricos. En tanto, los ambiciosos se movilizan y ensombrecen a la oposición, recordamos el pensamiento de Lenín Moreno: El nuevo socialismo debe consolidarse sin intermediarios, sino con ciudadanos”.

Lenín y su compañero de ruta Jorge, confirman su compromiso de afianzar el proceso de la Revolución Ciudadana y para ello llaman a los ecuatorianos a contribuir para cerrar la victoria en una sola vuelta.  La derecha es una sola, a veces disfrazada, empecinada en volver al pasado neoliberal y la izquierda con su Revolución Ciudadana que brega incansable para enterrar la injusticia social y la extrema pobreza por un mundo de paz y felicidad. Alianza PAIS requiere el apoyo de todos los sectores para conquistar todavía lo que le falta. (O)

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